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Cómo afectan los medicamentos a la conducción

Autor: Redacción Onmeda (12 de Abril de 2017)

© iStock

Algunos medicamentos afectan a la conducción. Dentro de esta categoría se incluyen fármacos con receta, sin receta y los que están elaborados con plantas medicinales. Por tanto, ¿cómo podemos estar seguros de que podemos coger el volante tras tomar algún medicamento?

Se estima que entre el 4 y el 8% de los accidentes de tráfico se producen por efecto de determinados medicamentos sobre el conductor. En relación a los medicamentos, hay cuatro categorías que informan del riesgo en la conducción:

Categoría 0: medicamentos seguros o que muy raramente afectan a la capacidad para conducir. No obstante, la conducción sí puede verse alterada si el paciente toma, además, otros fármacos, o ha consumido alcohol antes de conducir.

Categoría 1: medicamentos que afectan de forma leve a la conducción, especialmente en los primeros días tras iniciar el tratamiento. El paciente debe conocer que puede notar estas reacciones y debe dejar el coche si aparecieran.

Categoría 2: medicamentos que afectan de forma moderada a la capacidad para conducir. El paciente ha de ser informado de estos efectos adversos y no conducir durante los primeros días del tratamiento.

Categoría 3: medicamentos que afectan de manera muy marcada a la capacidad de conducir. El paciente debe ser advertido de que mientras consuma estos fármacos no debe conducir. Esta prohibición será reevaluada en próximas consultas. Si se trata de un conductor habitual o profesional se valorará la conveniencia de cambiar la medicación por otra que no produzca estos efectos.

Dentro de las categorías 2 y 3 pueden citarse, entre otros los analgésicos opiáceos, las benzodiacepinas (ansiolíticos), los hipnóticos sedantes, los antiepilépticos, los antihistamínicos de primera generación y determinados antidepresivos.

Siempre que un fármaco afecte a la capacidad de conducir llevará en el envase un símbolo de advertencia. Se trata de un pictograma con un triángulo rojo en cuyo interior aparece un coche negro y que se acompaña de la leyenda: “Conducción: ver prospecto”. La presencia de esta imagen en la caja del fármaco no prohíbe ni impide la conducción, sino que advierte de la conveniencia de leer el prospecto donde, con más detalle, se exponen los efectos que el fármaco podría tener sobre el conductor.

Los medicamentos pueden afectar a la capacidad de conducir de distintas formas. Así, hay que permanecer atentos por si tras la toma de algún fármaco aparecen estos síntomas:

  • Somnolencia.
  • Vértigos.
  • Desvanecimientos o mareos.
  • Alteraciones en la visión (visión doble o borrosa).
  • Alteraciones auditivas (acúfenos o zumbidos)
  • Lentitud de reacción (disminución de reflejos).
  • Dificultad para concentrarse o para permanecer alerta.
  • Sensación de inestabilidad.
  • Falta de coordinación.

Estos efectos adversos no se producen de manera invariable en todos los pacientes. Así, unos pueden experimentarlos (con mayor o menor intensidad) y otros no, según cada persona y otras circunstancias externas. Por ejemplo, en una época de la vida, un medicamento puede no producir alteraciones sobre la conducción y en otra sí. Por este motivo, cada vez que se inicie la toma de un fármaco hay que permanecer atento a cómo afecta en esa ocasión a la capacidad de conducir.

Los fármacos producen más efectos adversos sobre la conducción en estas situaciones: 

  • Toma de más de un medicamento a la vez (cuantos más se tomen a la vez, más probabilidad hay de sufrir efectos adversos).
  • Al inicio del tratamiento, especialmente en los primeros días y en las horas inmediatamente posteriores a haberlo tomado.
  • Ante un cambio de dosis.
  • La persona es mayor (se tiene más sensibilidad a los fármacos y el organismo tiene menos capacidad para eliminarlos).
  • Hay alguna enfermedad de base (insuficiencia renal, diabetes…).
  • El conductor está cansado.
  • Consume alcohol.

Medicamentos que afectan a la capacidad de conducir

Hay una serie de fármacos de uso común que inciden sobre la capacidad de conducción. Son los siguientes:

  • Hipnóticos (para los trastornos del sueño): provocan somnolencia y disminuyen la atención y la capacidad de reacción.
  • Ansiolíticos (para la ansiedad): producen sueño y reducen la atención y la capacidad de reacción.
  • Antidepresivos (para la depresión): causan visión borrosa, ansiedad, nerviosismo, somnolencia y alteran la coordinación.
  • Antigripales y anticatarrales (para la gripe y el resfriado): ocasionan somnolencia.
  • Analgésicos (para el dolor): originan mareos, somnolencia y disminuyen la capacidad de reacción y de concentración.
  • Antihistamínicos (para la alergia): provocan somnolencia, reducen la capacidad de reacción y condicionan una visión borrosa (en el caso de que se apliquen colirios).
  • Antimigrañosos (para la migraña): causan debilidad, mareos y somnolencia.
  • Para afecciones oculares: inducen visión borrosa.
  • Antipsicóticos (para la psicosis): producen mareo, agitación, cansancio y somnolencia.
  • Antiepilépticos (para la epilepsia): ocasionan visión borrosa, mareos, somnolencia, fatiga y sensación de debilidad.
  • Antiparkinsonianos (para el párkinson): originan confusión, espasmos, visión borrosa, somnolencia y episodios repentinos de sueño.
  • Antidiabéticos (para la diabetes): provocan hipoglucemia.

Consejos para una conducción segura

Cuando se toman medicamentos y se tiene que conducir conviene seguir una serie de consejos para evitar riesgos al volante.

  1. Informar al personal médico si se conduce habitualmente o si se es conductor profesional. De esta forma se puede valorar la conveniencia de seguir con ese fármaco, cambiarlo o adaptar los horarios, las dosis y/o la vía de administración. 
  2. Seguir las instrucciones que facilite el personal médico sobre el fármaco en cuanto a dosis y horario para tomarlo. Nunca automedicarse ni dejar la medicación por sí mismo.
  3. Si aparecen efectos adversos sobre la conducción al tomar el medicamento, dejar de conducir, pero no dejar el fármaco de golpe sin consultar con el médico.
  4. En los primeros días tras la instauración del tratamiento evitar conducir hasta comprobar que no hay efectos indeseados sobre la conducción. Evitar conducir igualmente en los primeros días tras un cambio de dosis.
  5. No consumir alcohol cuando se toman medicamentos (este incrementa el riesgo de sufrir algunos efectos adversos como la somnolencia y la pérdida de reflejos), además de afectar a la capacidad de conducción por sí mismo. Así, en general no se debería conducir si se está medicado y nunca después de haber consumido alcohol. 

Fuentes:

  • Documento de consenso sobre medicamentos y conducción en España: información a la población general y papel de los profesionales sanitarios. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 2016.
  • Medicamentos y conducción: información y recomendaciones. Universidad de Valladolid. 2016.
  • Recomendaciones desde la farmacia para la Seguridad Vial. Portalfarma.
  • Medicamentos, drogas y conducción. CEA Seguridad Vial.


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