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Vacunas infantiles

Autor: Terry Gragera (8 de Enero de 2016)

© Jupiterimages/iStockphoto

Las vacunas son uno de los mayores logros en la historia de la Medicina. Así, actualmente, la vacunación infantil evita entre dos y tres millones de muertes cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La vacunación protege frente a enfermedades infecciosas que pueden provocar graves problemas de salud, secuelas e incluso la muerte. A pesar de ello,18,7 millones de lactantes de todo el mundo no reciben las vacunas que necesitan. 

España tiene una muy buena cobertura vacunal infantil; de hecho, es uno de los países del mundo donde se producen menos enfermedades prevenibles mediante vacunas. Sin embargo, no conviene bajar la guardia, ya que muchas de esas enfermedades no están erradicadas sino que solamente se controlan gracias a la vacunación. Si muchos niños dejaran de vacunarse, muy probablemente las enfermedades volverían a estar activas por medio de epidemias, tal como ha sucedido en algunos casos, como con las recientes epidemias de sarampión propiciadas por niños no vacunados. 

Las vacunas se elaboran con una pequeña parte de los microorganismo o gérmenes causantes de las enfermedades. Estos se introducen en el cuerpo de forma oral o inyectada, pero como están muertos o debilitados no causan la enfermedad. Sin embargo, sí consiguen “engañar” al cuerpo haciéndole creer que debe enfrentarse a ella, por lo que genera anticuerpos que son, en última instancia, los que van a librar al niño de enfermar cuando se exponga al patógeno. 

Además de la inmunidad personal, cuando las vacunas se generalizan al conjunto de la población infantil se produce lo que se denomina “inmunidad de grupo”, esto significa que la enfermedad no se extiende, favoreciendo tanto a los vacunados como a los no vacunados.


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