Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Trastornos de la sensibilidad

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (30 de Julio de 2016)

© iStock

Los trastornos de la sensibilidad son alteraciones en la percepción de estímulos como el tacto, la temperatura, la presión, el dolor o la vibración. Las causas pueden ser diversas, y variar desde irritaciones nerviosas pasajeras, hasta otras enfermedades graves del sistema nervioso.

Los seres humanos percibimos las sensaciones de tacto, temperatura, dolor y presión a través de unos receptores microscópicos en la piel. Las terminaciones nerviosas, los receptores de todo el cuerpo y los órganos sensoriales, como los ojos, los oídos y la piel perciben estímulos y los transmiten al cerebro a través de los nervios. Esta transmisión se realiza gracias a que los receptores transmiten una señal a través de los nervios sensitivos, hasta que llegan a la médula espinal. Desde la médula espinal, las señales nerviosas llegan a una estructura cerebral llamada tálamo.

El cerebro procesa la información sobre impresiones y sensaciones que recibe de los órganos sensoriales. Gracias a las conexiones del tálamo con el lóbulo parietal, en la corteza cerebral, podemos percibir estas señales nerviosas como sensaciones concretas: placer, frío, calor, vibración, dureza, rugosidad… Se distingue entre los estímulos mecánicos (por ejemplo, presión, vibración), la sensación térmica (termorrecepción), la sensación del dolor (nocicepción) y la sensación del movimiento y la posición.

Los trastornos de la sensibilidad se manifiestan, por ejemplo, en forma de sensaciones erróneas desagradables (parestesias), de sensaciones intensificadas (hiperestesias), debilitadas (hipoestesias) o anuladas por completo (anestesias). Algunos trastornos sensitivos típicos son el hormigueo, el escozor, el picor, la sensación de dolor intensificada o el entumecimiento de partes del cuerpo.

Estos fenómenos pueden producirse de manera puntual y son de corta duración cuando, por ejemplo, se percibe un hormigueo en los dedos al golpearse en el codo. Este tipo de alteraciones de la percepción son normales y no deben ser motivo de preocupación, puesto que los síntomas desaparecen al cabo de unos segundos, o como mucho pocos minutos. Pero los los trastornos de la sensibilidad también son propios de numerosas enfermedades.

Los síntomas crónicos de alteraciones de la percepción sensorial o daños del sistema nervioso, como las polineuropatías o un infarto cerebral. Las enfermedades que incluyen los trastornos de la sensibilidad como síntoma deben tratarse para controlar sus complicaciones. Otras patologías más graves, como el infarto cerebral, deben recibir intervención inmediata, dado que podrían dejar secuelas más graves.

En general, los trastornos de la sensibilidad no se pueden prevenir, pero se recomienda llevar una dieta equilibrada, rica en todos los nutrientes necesarios, y reducir los niveles de estrés, para asegurar un buen estado de salud.


Publicidad