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Sofocos

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/iStockphoto

Los sofocos son olas de calor ascendentes o descendentes que surgen del cuello, la cabeza o el pecho y se producen espasmódicamente. Simultáneamente aparece un enrojecimiento en forma de ondas y aumenta la frecuencia cardiaca.

El primer indicio de la llegada de un sofoco suele ser una sensación de presión en la cabeza y un ligero malestar. Tras el sofoco, que suele durar entre dos y tres minutos, se produce inmediatamente una sudoración en las zonas del cuerpo afectadas. Los sofocos y las sudoraciones pertenecen al grupo de los síntomas vasomotores, esto es, síntomas relacionados con un estrechamiento o un ensanchamiento de los vasos sanguíneos.

Los sofocos aparecen cuando los vasos sanguíneos, directamente debajo de la piel, se inflaman de repente y, de esta forma, fluye por la piel una mayor cantidad de sangre caliente procedente del interior del cuerpo. Por eso tras el sofoco suele sentirse una ligera tiritera que se produce por el frío de evaporación.

Las mujeres entre 45 y 70 años, que se encuentran en la edad de la menopausia (climaterio), suelen padecer sofocos. Estos normalmente se producen en la transición de la premenopausia a la postmenopausia. Más del 80% de las mujeres padecen sofocos durante la menopausia. Estos pueden producirse hasta 30 veces al día y alcanzan su punto álgido aproximadamente un año después de la menopausia.

Las molestias durante la menopausia varían mucho de una persona a otra, pues no todas las mujeres sufren sofocos en la misma medida durante este tiempo. Estos también varían en cuanto a su intensidad y duración. Pueden aparecer a cualquier hora del día y, por tanto, también pueden perturbar el sueño por la noche. No obstante, normalmente los sofocos desaparecen al final del cambio hormonal.



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