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Sangre en las heces (hematoquecia, melena)

Última revisión: 16. enero 2014Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dra. Patricia Alva

Sangre en las heces: Definición

La sangre que aparece mezclada con las heces o separada de estas es un síntoma que puede tener causas muy diversas. La sangre, visible u oculta, procede de hemorragias en el tracto gastrointestinal. Si se detecta sangre en las deposiciones, siempre hay que acudir al médico para que determine su origen.

La definición médica de sangre en las heces establece la siguiente diferenciación:

Sangre oculta en las heces: presencia de sangre no visible en la materia fecal, que solo puede detectarse mediante una prueba clínica que se denimina test de guayaco.

Rectorragia: deposiciones acompañadas de sangre de color rojo claro, a causa de sangrados en el tracto intestinal inferior (hemorragia gastrointestinal baja), hemorroides o una hemorragia severa en las partes superiores del tracto digestivo.

Melena (heces alquitranadas): heces de color negro y olor fétido como consecuencia de una hemorragia en el tracto digestivo superior (hemorragia gastrointestinal alta).

Hematoquecia: evacuaciones mezcladas con sangre clara y oscura.

Causas

La presencia de sangre en las heces puede deberse a varias causas. Es habitual que las personas que detectan sangre mezclada con sus deposiciones o recubriéndolas se asusten y teman que se trate de cáncer intestinal. No obstante, existen muchas causas intrascendentes que provocan la aparición de sangre en las heces. En todo caso, es recomendable acudir al médico para aclarar las causas concretas, ya que puede tratarse de algo inofensivo, pero también ser un síntoma de una enfermedad grave o una emergencia que ponga en peligro la vida del afectado.

La existencia de sangre roja brillante cubriendo las heces se debe con frecuencia a las hemorroides. Las hemorroides son dilataciones benignas a modo de nódulos localizadas por encima del esfínter anal. Junto con el esfínter sirven como mecanismo de continencia del ano. Las enfermedades de las hemorroides se conocen como trastornos hemorroidales. La sangre también puede ser resultado de pequeños desgarros en la mucosa (fisuras). Las fisuras anales son frecuentes en las enfermedades intestinales inflamatorias crónicas como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.

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Otras posibles causas de la presencia de sangre en las heces son los divertículos intestinales, los pólipos intestinales, el cáncer intestinal (cáncer colorrectal), y con menos frecuencia enfermedades de la sangre, inflamaciones de los vasos sanguíneos (vasculitis) y malformaciones vasculares del colon (angiodisplasia). También las infecciones intestinales, provocadas, por ejemplo, por parásitos, pueden cursar con sangrado intestinal.

Las melenas, o heces alquitranadas, están provocadas por una hemorragia en el tracto digestivo superior (hemorragia gastrointestinal alta). Debido al contacto de la sangre con el ácido gástrico, la materia fecal adquiere una coloración negra. Los sangrados en el tracto digestivo superior son provocados principalmente por una úlcera, por ejemplo, una úlcera gástrica o una úlcera duodenal. Las hernias esofágicas, en las que partes del estómago se desplazan hacia el tórax (por ejemplo, hernia de hiato), así como las varices esofágicas pueden derivar en hemorragias gastrointestinales y, por tanto, en la presencia de sangre en las heces.

Diagnóstico

Si se detecta sangre en las heces, es importante contar con un diagnóstico preciso. Por tanto, es recomendable acudir siempre al médico en caso de aparición de sangre mezclada con las heces o separada de estas. Por un lado, puede tratarse en una enfermedad grave (por ejemplo, cáncer intestinal), que debe tratarse con rapidez. Por otro, la pérdida de sangre a largo plazo puede provocar anemia aunque las causas del sangrado sean relativamente inocuas como, por ejemplo, en el caso de las hemorroides.

A la hora de efectuar el diagnóstico, lo primero es averiguar en qué parte del tracto gastrointestinal se produce el sangrado. Es muy importante realizar una anamnesis completa en la que el paciente puede ayudar dando datos concretos sobre el color de las heces. El paciente ha de indicar si las heces son negras o están recubiertas de sangre roja brillante visible. La sangre en las heces también se puede detectar mediante un análisis de sangre en las heces o prueba con una tira reactiva (por ejemplo, test de guayaco). Una prueba de este tipo revela, por medio de una reacción bioquímica, la presencia de sangre en las deposiciones que no es apreciable a simple vista (sangre oculta en las heces, por lo que también se denomina “prueba de sangre oculta en las heces”).

El médico recopila información mediante un interrogatorio detallado (anamnesis) sobre los hábitos de evacuación (tendencia a la diarrea o al estreñimiento, cambios recientes), posibles molestias (por ejemplo, dolor abdominal), enfermedades previas (hemorroides, pólipos intestinales, úlceras gástricas), el apetito y la alimentación, cambios de peso experimentados en las últimas semanas y muchos otros aspectos.

A continuación, con objeto de proseguir con el diagnóstico, se realiza un examen físico minucioso, durante el que el facultativo palpa el abdomen y ausculta al paciente con el estetoscopio. Además, el médico palpa el recto con el dedo (tacto rectal). Así, es posible detectar habitualmente trastornos hemorroidales y tumores del recto.

En el laboratorio se lleva a cabo un análisis de sangre y un análisis de heces. Para el diagnóstico resulta muy clarificadora la endoscopia, un estudio por imagen del tracto gastrointestinal. Dependiendo de la parte en la que se sospeche el sangrado, el médico realizará una gastroscopia, una colonoscopia o una rectoscopia.

En función de las causas presupuestas de la hemorragia, se pueden llevar a cabo otros análisis: por ejemplo, un examen radiológico del abdomen, una radiografía de los vasos estomacales (radiografía del mesenterio) o una gammagrafía. En esta última el facultativo administra al paciente radiofármacos, medicamentos ligeramente radiactivos, que se incorporan, acumulan o metabolizan en la región corporal u órgano que va a estudiarse. Los radiofármacos señalan por tanto un órgano o su metabolismo. Durante la gammagrafía una cámara especial capta dónde se localiza el radiofármaco. La imagen resultante muestra la distribución del fármaco y permite al médico detectar posibles patologías.

Tratamiento

Cuando se detecta sangre en las heces, lo más importante es detectar la fuente del sangrado lo antes posible con el fin de detener la hemorragia. Especialmente en el caso de hemorragias severas y repentinas, por ejemplo en úlceras gástricas o varices esofágicas, es fundamental actuar con rapidez. El tratamiento, por tanto, depende básicamente de la causa del sangrado.

Si la presencia de sangre mezclada con las heces o cubriéndolas es consecuencia de unas hemorroides, resulta útil en caso de molestias leves el uso de pomadas y supositorios. Si las molestias son mayores, puede optarse por obliterar las hemorroides (escleroterapia) o eliminarlas completamente. Los pólipos intestinales y los divertículos intestinales se extirpan por medio de cirugía, normalmente practicada con un endoscopio. Si el sangrado está causado por un cáncer intestinal, se requiere un tratamiento concreto (por ejemplo, cirugía, quimioterapia o radioterapia.

Fuentes

Harrison. Principios de Medicina Interna; Kasper, Braunwald, Fauci, Hauser, Longo, Jameson; 17ª edición; 2008; McGraw-Hill.

Tratado de Medicina Interna; Farreras, Rozman; 16º Ed. 2008; Elsevier.

Medicina de Familia. Principios y práctica; Robert B. Taylor; 2006; Masson.

Atención Primaria. Conceptos, organización y práctica Clínica; A. Martín Zurzo, J.F Cano Pérez; 2003; Elsevier.

Tratado de Cirugía; J.C. Balibrea Cantero; 2002; Marban.

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