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Fisuras en la comisura de los labios

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Isabel Pescador (24 de Junio de 2014)

© Jupiterimages/Stockbyte

Las fisuras en la comisura de los labios pueden resultar muy incómodas, dolorosas y persistentes. Se presentan con dolor e inflamación de la piel de la comisura labial. Estas lesiones se curan con dificultad.

La comisura aparece tensa, quema al contacto con la saliva, los alimentos ácidos o la pasta de dientes y es muy sensible al contacto. Además dificulta tanto la masticación como el habla y la sonrisa.

Si esta zona está constante y continuamente inflamada hablamos de una queilitis angular, también llamada perleche, queliosis o estomatitis, cuyas causas pueden ser variadas. Carencias nutricionales, como una falta de vitaminas y minerales, o infecciones pueden ser los desencadenantes de estas lesiones.  

La falta de higiene en la boca, fumar, tener el hábito de humedecerse constantemente los labios, entre otras costumbres insanas, pueden favorecer también la aparición de grietas o fisuras en la comisura de los labios.

Los pacientes inmunodeprimidos también están más expuestos a la aparición de las fisuras labiales. Así, personas con diabetes o con lupus son más propensas a padecer este tipo de grietas. Cuando hay anemia ferropénica u otro tipo de déficit nutricional, como falta de zinc, también se observa más incidencia de fisuras en la comisura de los labios. Algunos tipos de cáncer también tienen entre sus manifestaciones las grietas en la comisura de los labios.

Habitualmente, las grietas aparecen en ambas comisuras y es necesario aplicar un tratamiento global para acabar con ellas. Así, si hay una infección por hongos, habrá que administrar un antifúngico, como el miconazol, si hay una infección estafilocócica detrás, mupirocina y, además, otros productos con efecto barrera para proteger los labios.

Para evitar las recaídas hay que descubrir las causas que provocan las fisuras, seguir el tratamiento hasta el final, aunque haya una mejoría parcial a mitad del mismo, y vigilar si los hábitos higiénicos y dietéticos son los adecuados. Si la persona sufre mucho estrés, tratar de reducirlo también puede ayudar.



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