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Fiebre: definición

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Se define la fiebre como la temperatura corporal superior a los 38 °C (en latín, febris). En muchos casos, la fiebre es síntoma de gripe o resfriado. La temperatura puede medirse con un termómetro adecuado bajo la axila (axilar), en el oído, en el ano (rectal) o bajo la lengua en la boca (bucal).

La medición de temperatura rectal es la más exacta. Los termómetros más utilizados son los electrónicos digitales; los modelos más antiguos miden la temperatura con mercurio aunque estos han sido retirados del mercado por su toxicidad.

El centro regulador de la temperatura en el cerebro controla la regulación térmica del cuerpo humano. Este centro está situado en el hipotálamo, una parte del diencéfalo y actúa como un termostato corporal, regulando los mecanismos que permiten mantener la temperatura corporal en el nivel adecuado.

Los pirógenos, sustancias que provocan un aumento del punto de ajuste del termostato hipotalámico, inducen un aumento de temperatura, provocando fiebre. Algunos componentes de las bacterias actúan como pirógenos y, por lo tanto, provocan la fiebre, que constituye así parte del proceso de defensa natural del cuerpo.

Se pueden distinguir varios tipos de fiebre, como por ejemplo:

  • Fiebre continua: fiebre constante durante todo el día durante días o incluso semanas, con oscilaciones de temperatura inferiores a 1 °C.
  • Fiebre remitente: todos los días la temperatura desciende, pero sin llegar a alcanzar la normalidad, con oscilaciones diarias de temperatura mayores de 1 °C.
  • Fiebre intermitente: las oscilaciones diarias de temperatura son más amplias determinando intervalos febriles intercalados con otros sin fiebre.
  • Fiebre que va subiendo poco a poco y se mantiene constante por un largo período, intercalada con intervalos sin fiebre (fiebre ondulante).
  • Fiebre que aparece en cortos periodos y que se intercala con uno o varios días sin fiebre, por ejemplo, en la malaria (la llamada fiebre cíclica).

Además de la subida de temperatura corporal, la fiebre se manifiesta con síntomas como:

Además, puede acompañarse de mareos, alteraciones en la percepción y confusión. Sobre todo en bebés y niños pequeños en los que puede provocar convulsiones. Si la temperatura es muy alta puede desencadenar pérdida del conocimiento y alucinaciones (delirio febril).



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