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Congestión nasal

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (3 de Junio de 2016)

© Jupiterimages/Thinkstock Images

La nariz no es solo el órgano del olfato, sino que también forma parte de las vías respiratorias. Por este motivo, la congestión nasal no solo dificulta el olfato, sino que también impide una respiración correcta.

A través de ambas fosas nasales, el aire inspirado llega a la cavidad nasal (cavum nasi), gracias al tabique nasal (septum nasi) se distribuye en la cavidad nasal izquierda y derecha. A su vez, en cada fosa nasal, derecha e izquierda, hay unas estructuras osteomucosas denominadas cornetes. Entre los cornetes nasales se encuentran los tres meatos nasales mediante los cuales la nariz se relaciona con los senos nasales y la faringe. El interior de la nariz está revestido de mucosa.

Cuando se presenta una congestión nasal suele ser porque la nariz está inflamada (por ejemplo, por un resfriado, alergias o aire seco) o bien porque hay presencia de un obstáculo (cuerpo extraño, pólipo o tumor) y esto impide una respiración correcta. Los cambios en el interior de la nariz (como una desviación del tabique nasal) también pueden dificultar la respiración nasal. Si se usan gotas vasocontrictoras regularmente, tras un cierto tiempo, se puede desarrollar una congestión nasal crónica.

Además, hay agentes externos como el tabaco o la contaminación que también pueden provocar congestión nasal.

La congestión nasal no es una, suele ser uno de los síntomas que se presentan en cuadros como un resfriado leve o una alergia por lo que no suele ser necesario establecer un diagnóstico concreto. En la mayoría de los casos la molestia se resuelve sin complicaciones. Sin embargo, hay casos en los que la congestión nasal no remite y si se requiere una exploración más detallada para determinar la causa. 

Es frecuente que la congestión nasal no se manifieste como síntoma aislado sino que se acompañe de otras molestias como secreción nasal (rinorrea), tos y dolor de garganta.  

El tratamiento que se suele pautar en caso de congestión nasal varía según las causas y la enfermedad de base. No siempre es necesario un tratamiento para la congestión nasal.

El lavado nasal o irrigación nasal es un remedio casero que puede ayudar a limpiar los conductos nasales y mejorar la respiración. Es una técnica sencilla que consiste en limpiar los conductos con una solución salina. Es importante tener cuidado al realizar la técnica para evitar lesionar la zona. Además, el lavado nasal no se debe hacer si la congestión nasal es intensa.

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