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Orgasmo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (5 de Agosto de 2016)

© iStock

El orgasmo, también denominado clímax, describe el punto álgido del placer sexual en el hombre y la mujer. El orgasmo es una sensación física y emocional de varios segundos de duración especialmente placentera que causa una gran satisfacción. El término orgasmo deriva del griego y significa “pasión, culminación del placer sexual”.

El orgasmo está unido a contracciones musculares involuntarias que aparecen especialmente en la zona de los genitales, pero que también pueden darse en otras partes del cuerpo. El orgasmo puede alcanzarse en la relación sexual, la masturbación (onanismo) o con otras actividades sexuales.

Los factores físicos y psíquicos tienen un efecto conjunto a la hora de alcanzar un orgasmo. Las mujeres y los hombres experimentan y sienten el orgasmo de manera diferente, sin olvidar que también la intensidad del mismo varía según el momento y el tipo de estimulación. La ausencia o dificultad para alcanzar un orgasmo no solo depende de causas fisiológicas, sino también de factores psicológicos.

El órgano responsable del orgasmo femenino es el clítoris. La parte visible está situada un par de centímetros por encima de la entrada de la vagina, y su adecuada estimulación conduce al orgasmo. Aún así, este órgano ocupa todo el perineo femenino. Se puede estimular directamente, mediante técnica manual u oral, o indirectamente mediante el coito. Dado que el coito no estimula el clítoris de manera directa, algunas mujeres tienen dificultades para conseguir un orgasmo durante la relación sexual con su pareja masculina. Según un estudio, hasta un tercio de mujeres tienen problemas para conseguir un orgasmo.

Existen otras formas de alcanzar un orgasmo femenino. Muchas mujeres son capaces de conseguir orgasmos mediante la estimulación de los senos, y otras zonas erógenas del cuerpo, incluso a través de sueños y fantasías, sin intervención (o intervención mínima) de los genitales. Después de un orgasmo, muchas mujeres pueden seguir teniendo más orgasmos si la estimulación continúa (multiorgasmo).

En un hombre, el orgasmo se consigue mediante la estimulación del pene por vía manual, oral o mediante el coito. Se manifiesta mediante la eyaculación, que es la expulsión de semen a través del pene. Otra forma de conseguir un orgasmo masculino es mediante la estimulación de la próstata por vía anal. Tras el orgasmo, viene un periodo refractario en el que el hombre no puede conseguir más orgasmos hasta pasado un tiempo (de minutos a horas).

‘Punto G’ femenino y masculino

Muchos estudios sobre anatomía femenina establecen la existencia del ‘punto G’ femenino, una zona en el interior de la vagina que provoca un intenso placer. Se sitúa a unos dos centímetros de la entrada, hacia el ‘techo de la vagina’. No obstante, muchas mujeres no se sienten identificadas con la existencia de este punto, y la incapacidad para encontrarlo genera muchas frustraciones tanto en la mujer como en la pareja. En realidad, el llamado ‘punto G’ es una zona de estimulación indirecta del propio clítoris, cuya raíz se extiende alrededor de la zona vulvo-vaginal. La mayoría de las mujeres reconoce alcanzar orgasmos mediante la estimulación clitoridiana más fácilmente que con la estimulación indirecta vaginal. Según una encuesta, el 70% de las mujeres afirma no llegar al orgasmo únicamente mediante la penetración, sin estimular a la vez su clítoris.

El llamado ‘punto G’ masculino se sitúa en el recto, a unos tres centímetros de la entrada. Esta zona se trata de la próstata, que tiene gran cantidad de terminaciones nerviosas, y si se estimula adecuadamente, por penetración o por vía manual, puede provocar una eyaculación y un orgasmo.

Excitación

El orgasmo es el punto álgido de la excitación sexual en ambos sexos. Sin embargo, lo que provoca la excitación sexual en cada persona es muy diferente. Aquí se tienen en cuenta todas las formas de percepción sensorial que suscitan asociaciones eróticas o reacciones sexuales. Puede tratarse de ciertos olores, imágenes eróticas, poesía, música, ensoñaciones o simplemente determinados objetos. Sin embargo, para alcanzar el orgasmo suele ser necesaria una excitación física, como la producida al acariciar zonas erógenas.

Por zonas erógenas se entienden todas aquellas partes del cuerpo que provocan una excitación sexual. Entre las zonas erógenas están, por ejemplo, la boca, el cuello, la zona anal, el pecho o los genitales.

Para experimentar un orgasmo no es necesario llegar al coito, es decir, al acto sexual, porque puede producirse también a través del sexo sin penetración, mediante la frotación externa de los genitales (petting), con caricias mutuas y estimulación de las zonas erógenas o por la masturbación (onanismo). En el caso de la masturbación femenina, la mujer estimula el clítoris y/o la vagina y el hombre el pene hasta alcanzar el orgasmo.

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