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Orgasmo: Trastornos del orgasmo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (5 de Agosto de 2016)

Tanto en el hombre como en la mujer, el orgasmo viene determinado no solo por factores físicos, sino también psicológicos y emocionales, que pueden llegar a interponerse en el proceso de alcanzar el orgasmo.

La aparición del orgasmo es una sensación muy personal que difícilmente se deja medir. También el juego amoroso sin alcanzar el orgasmo es para muchas personas fuente de satisfacción sexual. Solamente en el caso de que la ausencia de orgasmo provoque un trastorno habrá que considerarlo un problema cuya causa habría que investigar.

A menudo, muchos hombres y mujeres se ven influenciados por determinados estereotipos sociales acerca de la capacidad y la frecuencia del orgasmo. Esta influencia puede provocar una presión psicológica que afecte al rendimiento sexual.

En un individuo pueden darse diversos trastornos del orgasmo que deben ser tratados:

  • Trastornos del deseo sexual: falta de fantasías sexuales o de deseos de mantener relaciones sexuales.
  • Trastornos en la fase de excitación: problemas de erección masculina, falta de secreción vaginal femenina.
  • Trastornos en el control del orgasmo: eyaculación precoz (demasiado temprana), eyaculación retardada (demasiado retrasada) en el caso del hombre y orgasmo tardío en el de la mujer.
  • Falta de orgasmo.

Las causas de los trastornos del orgasmo son múltiples. Algunos ejemplos son:

El tratamiento adecuado de los trastornos del orgasmo se determina según sea la causa correspondiente. Si el origen no es físico, suele ser de ayuda buscar un tratamiento psicoterapéutico.

La sexualidad es un aspecto clave en la vida de las personas, y vivirla de forma saludable y natural, incluso desde la propia infancia, es imprescindible para tener una vida feliz y emocionalmente sana. En ocasiones, las ideas erróneas respecto a la sexualidad inculcadas en la infancia pueden tener efectos sobre la vida adulta, y manifestarse, entre otros problemas, en incapacidad para desinhibirse, conocer el propio cuerpo y, finalmente, conseguir un orgasmo. La sexualidad tiene una dimensión distinta en cada persona. Conocer el propio cuerpo y aprender a disfrutar de él ayuda a establecer sanas relaciones afectivas, y a desarrollar una autoestima elevada.

Hay que recordar, no obstante, que las relaciones sexuales conllevan una serie de medidas de protección ante enfermedades de transmisión sexual (ETS), así como de embarazos no deseados, por lo que tener relaciones implica una responsabilidad, con la salud del propio cuerpo y la del compañero sexual.

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