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10 pautas para actuar ante la fiebre infantil

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (8 de Julio de 2016)

© iStock

La fiebre en el niño es uno de los motivos más frecuentes de consulta en las Urgencias pediátricas. Sin embargo, la mayoría de las veces la fiebre obedece a procesos de escasa gravedad, aunque conviene saber actuar en cada caso y distinguir si se trata de una urgencia o no.

La fiebre, en sí misma, no es una enfermedad sino la manifestación de que el cuerpo está luchando contra una infección, ya sea vírica o bacteriana. En este sentido, la fiebre es una señal positiva de que el organismo se está defendiendo bien ante los gérmenes.

En ocasiones, la temperatura aumenta por otras causas, como excesivo calor ambiental, llevar demasiada ropa, reacción ante una vacuna o realizar una actividad física muy intensa, pero lo habitual es que la fiebre sea una respuesta ante una infección. No obstante, la gravedad de la infección no tiene relación con lo mucho que suba la fiebre.

Para hablar de fiebre, la temperatura corporal debe subir por encima de los 38 ºC tomados en la axila. Si el niño está entre 37 y 38 ºC se habla de “febrícula” o lo que se conoce popularmente como unas “décimas”.

Además de estar más caliente de lo habitual, hay otros síntomas del proceso febril:

  • El niño siente frío o escalofríos.
  • Aunque la frente o la cara estén rojas y con mayor temperatura, las manos y los pies pueden quedarse fríos, pues la sangre se redistribuye.
  • Los ojos están brillantes.
  • Las pulsaciones se aceleran.
  • La respiración es más agitada.
  • En los varones, los testículos pueden descender significativamente.

Decálogo para tratar la fiebre en los niños

Estas son las 10 pautas para controlar la fiebre en los niños.

  • 1. Medir la fiebre en la axila. Hay varias zonas donde se puede medir la temperatura: la boca, el oído, el ano, la frente y la axila. De todas ella, la más recomendable en niños es la axila.
  • 2. Utilizar un termómetro digital. Aunque los termómetros de mercurio son más precisos, con ellos se corre el gran riesgo de que puedan romperse, con el consiguiente peligro de que el mercurio, que es tóxico, entre en contacto con la piel del niño. Por este motivo han dejado de venderse. Así, es mejor utilizar uno digital.
  • 3. No intentar bajar la fiebre siempre. El único motivo para actuar sobre la fiebre es la incomodidad del niño. Si los síntomas febriles le hacen sentirse mal, se pueden tratar con un antitérmico, pero si el niño se encuentra bien, no es necesario administrarle medicamentos. La fiebre por sí sola no le va a causar ningún daño.
  • 4. Utilizar solo medicamentos indicados por el pediatra. Los antitérmicos habituales prescritos por el pediatra son el ibuprofeno y el paracetamol infantil. Es muy importante que la dosis administrada esté de acuerdo con el peso del niño y no con su edad. Lo habitual es que la fiebre disminuya un grado tras una hora desde la administración del antitérmico, pero el descenso de la fiebre no es un indicador de la gravedad de la infección.
  • 5. No dar antibióticos no prescritos ni ácido acetilsalicílico. No se debe dar antibiótico para bajar la fiebre si el pediatra no lo ha indicado, pues los antibióticos no son efectivos frente a los virus que provocan la mayoría de los procesos febriles. Tampoco se aconseja administrar ácido acetilsalicílico para tratar la fiebre a niños y adolescentes, ya que puede causar el síndrome de Reye, una rara, pero grave complicación.
  • 6. No alternar dos medicamentos. Los expertos recomiendan no combinar ibuprofeno y paracetamol infantil en caso de fiebre, ante el riesgo de que se produzcan intoxicaciones por errores en la dosificación o interacciones indeseadas con otros fármacos.
  • 7. Mantener una temperatura ambiental agradable. Aunque el niño esté enfermo, no hay que abrigarlo en exceso. La temperatura de la habitación en la que se encuentre debe ser normal, ni muy fría ni muy calurosa. Es importante también desabrigar un poco al niño, pero no hay dejarlo sin ninguna ropa para evitar que se sienta incómodo.
  • 8. No dar baños fríos ni friegas con alcohol. No se recomienda bañar al niño en agua fría para bajarle la temperatura, aunque sí a él le apetece darse un baño, no hay problema en ello. El agua debe estar a los mismos grados que habitualmente (30-34 ºC). Tampoco se recomienda dar friegas de alcohol, ya que este puede absorberse a través de la piel, provocándole una intoxicación, o bien causar quemaduras.
  • 9. Ofrecer muchos líquidos. Es normal que durante el proceso febril el niño no muestre mucho apetito. No hay que forzarlo a comer. Sin embargo, sí es importante procurar que no haya deshidratación, por lo que hay que ofrecerle con frecuencia líquidos azucarados, como zumos o batidos.
  • 10. Puede salir a la calle. No hay ningún problema en que el niño con fiebre salga a la calle si su estado es bueno y a él le apetece.

Cuándo acudir al pediatra en caso de fiebre

No siempre que el niño tiene fiebre hay que acudir al pediatra. Estos son los casos en los que se recomienda que el niño sea examinado por su médico:

  • Si la fiebre se prolonga durante más de 48-72 horas.
  • Si la temperatura llega a los 40 ºC.
  • Si el niño se encuentra abatido o adormilado.
  • Si muestra dificultad respiratoria.
  • Si le salen manchas en el cuerpo.
  • Si tiene menos de 3 meses de edad.
  • Si tiene entre 3 y 6 meses de edad y la fiebre supera los 39 ºC.

Cuándo acudir a un centro médico con urgencia en caso de fiebre infantil

Hay casos en que la fiebre del niño sí indica procesos patológicos más graves que requieren la visita urgente al médico. Son estos:

  • La temperatura de la axila es superior a 40,5 ºC.
  • Hay vómitos, y dolor de cabeza.
  • El niño muestra rigidez en la nuca.
  • Hay pérdida de conocimiento.
  • Se observa una gran dificultad para respirar, de modo que hunde el esternón con cada inspiración y se oyen silbidos.
  • No orina nada o muy escasamente.
  • El decaimiento es muy pronunciado.
  • Muestra mucha irritabilidad y llanto inconsolable.
  • Ha sufrido una convulsión febril.
  • Le han salido manchas en la piel de color rojo oscuro (petequias) que no desaparecen cuando se estira la piel que tienen alrededor.

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