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Cuándo ir a Urgencias con un niño

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (8 de Julio de 2016)

© Jupiterimages/iStockphoto

La fiebre, la tos y problemas digestivos como los vómitos y la diarrea son los síntomas más frecuentes por los que los padres suelen acudir a Urgencias con sus hijos. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones (se estima que en un 70%), esta atención urgente no hubiera sido necesaria, pues habría bastado con una visita al pediatra o, en muchos casos, ni siquiera eso, pues hay cuadros médicos sin importancia que remiten por sí mismos en unas horas o días.

Entonces ¿cómo se puede identificar cuándo estamos ante una verdadera urgencia pediátrica? En primer lugar, conviene fijarse en el estado general del niño más que en síntomas aislados; este es el factor que, en mayor medida, va a determinar si hay que llevarlo sin demora al médico o a urgencias. No obstante, atendiendo a síntomas concretos, hay que llevar al niño a Urgencias cuando se presente alguna de estas situaciones:

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La fiebre es uno de los motivos principales por el que los padres acuden a Urgencias.

Urgencias por fiebre

  • El bebé es menor de tres meses y tiene fiebre.
  • El niño tiene fiebre alta que se acompaña de una erupción espontánea (exantema o petequias), que no desaparecen al apretarlas, por el riesgo de que pudiera tratarse de una meningitis.
  • Fiebre alta acompañada de dolor intenso de cabeza y vómitos.

Urgencias por caídas y heridas

  • Hay una herida profunda y abierta con hemorragia (el sangrado no se puede parar mediante presión) que puede requerir puntos de sutura.
  • Hay una herida grande o una quemadura que afecta a la cabeza, el pecho, el abdomen, las manos, la cara o la ingle.
  • Ha sufrido un traumatismo tras el cual algún miembro ha quedado deformado, muy hinchado, enrojecido o con calor, y cuando el niño continúa notando mucho dolor, a pesar de haber tomado fármacos para combatirlo.
  • Se ha dado un golpe en la cabeza tras el que ha perdido el conocimiento, se muestra adormilado, confuso o tiene vómitos. Si el niño tiene menos de un año y el golpe ha sido muy fuerte, conviene llevarlo a Urgencias también aunque no haya perdido el conocimiento.

Urgencias por comportamiento raro o llanto

  • El recién nacido muestra un comportamiento inusual: rechaza todas las tomas, está decaído, muy irritable, llora sin parar
  • Llora y a la vez está pálido, suda y se muestra muy decaído. Si es un bebé, cuando el llanto parece no tener fuerza, está debilitado.
  • El niño se muestra muy decaído, mucho más irritable que de costumbre y no hay forma de consolarlo tras repetidos intentos.
  • De repente, el niño se queda como sin energía y es incapaz de moverse.
  • Si el niño sufre un espasmo del sollozo (a consecuencia de un enfado o un golpe, se queda súbitamente sin respiración durante unos segundos hasta que rompe a llorar) y es menor de seis meses, o bien tarda varios minutos en recuperarse o bien no se muestra normal tras recuperarse o el episodio no se ha producido tras un enfado, regañina, golpe, susto…

Urgencias por síntomas gastrointestinales

  • Se sospecha que el niño puede haberse intoxicado ingiriendo algún medicamento, producto de limpieza u otros.
  • Hay diarrea muy abundante que afecta al estado general del niño.
  • Hay heces con sangre y/o vómitos con sangre.
  • Vómitos repetidos cuando el niño no tolera ninguna cantidad de líquido ofrecido de forma frecuente y en pequeñas tomas.

Urgencias por síntomas respiratorios y alérgicos

  • Hay síntomas graves de alergia o urticaria como hinchazón de la cara, los labios, la lengua o los ojos, dificultad respiratoria o para tragar, babeo intenso, ronquera, pérdida de conocimiento, mareo…
  • Se detecta una dificultad para respirar (respiración muy rápida y agitada, se marcan las costillas en cada inspiración…).
  • Ante una crisis asmática, cuando el niño se pone morado o muy pálido.
  • Ante un ataque de asma, cuando el niño necesita utilizar el inhalador cada dos horas o más frecuentemente.

Urgencias por síntomas diversos

  • El niño sufre convulsiones (su cuerpo se sacude de forma rítmica y pierde el conocimiento).
  • El cuello muestra una rigidez apreciable.
  • Hay una pérdida de conocimiento total o una falta de respuesta del niño tras un mareo (especialmente si se orina al final del episodio o sacude brazos y piernas).
  • La piel y los labios están azulados, morados o grises.
  • Sufre un dolor intenso en los testículos.
  • Dolor abdominal intenso cerca de la ingle derecha.
  • Detrás de la oreja puede observarse una zona enrojecida e inflamada, que le duele y que desplaza el pabellón auricular hacia adelante.

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