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Lavanda

Autor: Redacción Onmeda (7 de Julio de 2016)

© iStock

La planta de la lavanda se considera una hierba medicinal de efectos calmantes y se utiliza para tratar el estrés, la ansiedad y el insomnio. La lavanda es un subarbusto de la familia de las Lamiaceae y existen muchos tipos diferentes, por ejemplo, la alhucema (Lavandula latifolia). Además de ser un sedante natural, también es útil en migrañas y cefaleas, antiinflamatoria en las contusiones, esguinces y los dolores de tipo reumático.

La lavanda tiene pequeñas flores azules y hojas verdes grisáceas en forma de lanza. Se encuentra, principalmente, en el Mediterráneo occidental, en lugares calcáreos de Europa y Norte de África. La zona vitivinícola más famosa de lavanda es la Provenza francesa.

No solo se utiliza para tratar la ansiedad o el insomnio, sino que también sirve para tratar problemas cardiovasculares y trastornos intestinales asociados a un estado de estrés. Además, el aroma de la lavanda tiene también un efecto positivo sobre el estado de ánimo.

Las flores de la lavanda también tienen uso terapéutico. Se emplean para hacer, por ejemplo, infusiones o aceites para el baño, para hacer friegas o para inhalar. También se utilizan para hacer perfumes y productos cosméticos.

En algunos casos, la lavanda puede causar reacciones alérgicas y, en dosis altas, puede producir un efecto narcótico. Antes de utilizar un preparado de lavanda, es recomendable consultar a un médico o farmacéutico. En caso de que aparezcan síntomas de alergia una vez utilizado, se debe consultar al médico.

Los productos de lavanda deben evitarse durante el embarazo y la lactancia materna, como medida de precaución.

Las flores de lavanda pueden procesarse de diferentes maneras:

  • para hacer aceite de lavanda, por ejemplo, para su uso en aromaterapia.
  • como infusiones de lavanda.
  • como aceite de baño.

En particular, el aceite y la infusión de lavanda se consideran productos de efecto calmante y se utilizan para tratar los trastornos del sueño y los trastornos gastrointestinales. Se puede ingerir echando entre una y cuatro gotas de aceite de lavanda en un terrón de azúcar, o bien, en forma de infusión, mezclando una o dos cucharaditas de flores de lavanda con agua caliente. Para que se produzca el efecto calmante, es aconsejable tomar esta infusión varias veces al día, especialmente por la noche.

Para su uso tópico, se puede usar en forma de aceite de baño, ya que ayuda a tratar los trastornos circulatorios funcionales y contribuye a conciliar mejor el sueño. Son necesarios 100 g de flores de lavanda por cada dos litros de agua. Después, el concentrado obtenido se añade al agua del baño.

En el contexto de la aromaterapia, el aceite puede ser utilizado para dar masajes o para ser inhalado. A menudo se combina la lavanda con otras plantas medicinales. Antes de aplicar los preparados de lavanda, es útil consultar a un médico o a un farmacéutico sobre su dosificación y forma correcta de administración.

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