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Espirulina

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (29 de Junio de 2015)

© iStock

La espirulina, también conocida en algunos lugares como artrospira, es una cianobacteria filamentosa, que habita en lagos alcalinos y se cultiva para consumo humano por su contenido nutricional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas (ONU) han catalogado la espirulina como "nutracéutico" o alimento "promotor de la salud". En su composición destacan polisacáridos, ácidos grasos esenciales, destacando el gamma linoleico, proteínas, vitaminas, minerales, betacarotones y antioxidantes.

La espirulina es rica en yodo, hierro, calcio, fósforo, potasio, magnesio, vitaminas A, B12, B1, B2 y E, aminoácidos esenciales y ácidos grasos poliinsaturados, además en proteínas (hasta un 55%, un 30% más por gramo que el pescado o la carne). Por esta riqueza nutricional se utiliza en casos de fatiga, astenia. Por otra parte, es un alimento saciante por su contenido en fenilalanina y con pocas calorías, por lo que también se usa en dietas de adelgazamiento, aunque desde el año 1981 la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) la declaró ineficaz para la pérdida de peso.

Se suele consumir en polvo o cápsulas, como complemento vitamínico o suplemento nutricional. Es considerado también un antioxidante natural y potenciador del bronceado por la presencia de betacarotenos.

No es recomendable su consumo en casos de hiperuricemia (gota), fenilcetonuria, hipertiroidismo o de enfermedades autoinmunes. Tampoco se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia.

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