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Piercing genital

Autor: Redacción Onmeda (25. febrero 2011)

Información general

El piercing genital o íntimo es un tipo de piercing que se sitúa en los genitales, ya sean masculinos o femeninos. A este tipo de piercing pertenece la perforación del prepucio del clítoris, de los labios genitales, del pene o del escroto en la cual se coloca una joya (la mayoría de las veces anillos o barras). El tiempo de recuperación de este tipo de piercing puede durar desde semanas hasta meses. El piercing Christina, por ejemplo, que se coloca en el monte de Venus, se cura muy lentamente. En este caso puede transcurrir hasta un año hasta que el lugar de la perforación se cure completamente. Las perforaciones de los piercings genitales van ligadas a algunos riesgos para la salud.

Los piercings genitales son un tipo especial de piercing puesto que algunos de ellos influyen directamente en la sexualidad más de lo que lo hace cualquier otro piercing. Por lo general, las personas que llevan este tipo de pendientes tienen menos necesidad de mostrar los adornos de su cuerpo que los que se lo hacen en zonas visibles como la nariz, el labio o la ceja. Las personas con uno de estos piercings quieren, más bien, adornar sus genitales, aumentar así su atractivo sexual y experimentar más placer. Al igual que ocurre con otros temas, las opiniones sobre el valor estético de un piercing genital varían mucho según la persona.

El piercing genital tiene además un estatus especial por otros motivos. Para empezar, la idea de una perforación en una zona tan sensible como el pene (piercing Ampallang, Apadravya, Dydoe) o el clítoris (piercing en el clítoris) le pone a más de uno la piel de gallina. Si ya se necesita cierta osadía para hacerse un piercing de cintura para arriba, para este tipo de perforaciones, que va un paso más allá, hace falta aún más. Se trata de un reto en toda regla. Sin embargo, según los estudios, los piercings del clítoris o los labios genitales no son más dolorosos que las perforaciones en los lóbulos de las orejas.

Pero con el piercing íntimo no todo gira en torno a la apariencia y su efecto. Como ocurre con todos los piercings, hay que sopesar de forma crítca la idea y tener en cuenta los inconvenientes y las ventajas. En casos en los que el piercing sale mal (porque se ha hecho mal o sin higiene suficiente o bien porque el cuerpo lo rechaza) las consecuencias pueden ser a veces de largo alcance. La cuestión de por qué y dónde te gustaría hacerte un piercing se debe sopesar cuidadosamente y quizá consultarse con un médico especialista (un ginecólogo o un urólogo, por ejemplo).

Además, es importante pensar detenidamente quién va a hacer el piercing. Es importante que lo realizce solo un profesional ejercitado y especializado de un estudio de piercings con experiencia en este tipo de perforaciones. Además, se debe consultar con el profesional qué espera del piercing y todas las cuestiones sobre higiene y cuidados.

También es importante la simpatía y la confianza. El profesional deberá examinar y analizar primero los genitales para saber cosas como por dónde pasan los vasos sanguíneos o cuál es la elasticidad y la textura de los tejidos (por ejemplo, de los labios genitales).






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