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Alimentación sana

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (16 de Noviembre de 2016)

Llevar una alimentación sana que sea equilibrada y variada contribuye a mantener la salud y el bienestar de una persona. De hecho, tener unos hábitos de alimentación saludables puede ayudar a prevenir enfermedades como la obesidad, la diabetes o la arteriosclerosis. Asimismo, una mala alimentación puede afectar al desarrollo físico y mental, reducir el rendimiento o afectar al sistema inmunitario, provocando que el organismo sea más vulnerable.

Para alimentarse de forma sana y equilibrada es necesario tener en cuenta algunos principios básicos. Así, una alimentación equilibrada, debe contener los nutrientes esenciales para que el organismo lleve a cabo todos los procesos metabólicos necesarios y pueda realizar las actividades diarias con energía.

De esta forma, las proporciones de nutrientes que necesita el cuerpo humano diariamente fueron establecidas por los expertos Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1988, y son las siguientes:

  • Los hidratos de carbono deben suponer el 55-60% del aporte energético diario total.
  • Entre el 10 y el 15% de la energía calórica diaria debe proceder de las proteínas.
  • Las grasas no sobrepasarán el 30% de las calorías totales ingeridas, de las cuales se aconseja que el porcentaje de grasas saturadas sea inferior al 10.
Otro principio básico que se debe seguir en cualquier dieta sana es ingerir suficiente líquido para mantener una hidratación correcta. Los expertos recomiendan beber al menos 2 litros diarios de agua u otros líquidos como zumos naturales, infusiones o caldos. Esta ingesta sirve para compensar la pérdida de fluidos del organismo. En determinadas circunstancias puede ser necesario aumentar la ingesta de líquidos. Por ejemplo, en caso de fiebre, vómitos, diarrea o por la práctica de una actividad física intensa.


Una alimentación saludable debe incluir diariamente cinco raciones de verduras y frutas. De esta forma se garantiza el aporte de nutrientes importantes como las vitaminas y los minerales.

Los cereales son la fuente de energía principal. Los expertos recomiendan consumir de 4 a 6 raciones de cereales al día. Lo ideal es decantarse por la variante integral de los cereales y sus derivados que tiene un valor nutricional más alto que los que se consumen refinados.

Por otra parte, la leche y los lácteos son otro componente fundamental de la dieta.

La cantidad de grasas y aceites en la alimentación ha de ser inferior a la de los hidratos de carbono. Los lípidos proporcionan una valiosa contribución a nuestra salud diaria, si bien, dado su alto valor energético y su nivel calórico elevado han de tomarse en pequeñas porciones y sin excederse.

Por regla general, lo que se recomienda es elegir cada día alimentos de todos los grupos para contar con un aporte óptimo de todos los nutrientes importantes y garantizar una dieta saludable. Los dulces, con alto contenido en azúcares y grasas y los aperitivos salados, por su parte, solo deben suponer un pequeño porcentaje de la alimentación.

Si se quiere perder peso, seguir una alimentación sana también es beneficioso. Con los alimentos adecuados es posible reducir rápidamente y de manera considerable la cantidad de calorías ingeridas y cuidar a la vez la salud.

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