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Consejos para que el bebé duerma seguro

Autor: Terry Gragera (10 de Marzo de 2017)

© iStock

Durante el sueño, el bebé puede someterse a riesgos innecesarios si no se observan las medidas mínimas de seguridad. A lo largo del tiempo, las consejos han ido variando. 

Mientras duermen, los niños pueden sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante, muertes accidentales por asfixia o estrangulamiento, muerte por causas no conocidas…

En Estados Unidos se contabilizan cada año 3.500 fallecimientos de bebé durante el sueño, y en España no hay registros exhaustivos de este dato. Los porcentajes varían en función de la zona geográfica (Australia y Nueva Zelanda, 3-7 muertes/1.000 nacidos vivos; Japón y Suecia, 0,05-1/1.000 nacidos vivos) pero se ha comprobado que las campañas de prevención son muy efectivas y que han conseguido reducir hasta la mitad el número de fallecimientos de bebés mientras duermen. 

Estas son las últimas recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP) tras analizar 63 estudios sobre la seguridad del sueño infantil. Todas ellas hacen referencia al primer año de vida del niño. 

  1. Siempre boca arriba. Los bebés deben dormir siempre boca arriba. Aunque tengan reflujo gastroesofágico o cólico del lactante y estén molestos con la tripa, los menores de 12 meses deben dormir siempre boca arriba. No hay que temer que el niño se asfixie o se atragante con esta postura pues tanto la anatomía de sus vías respiratorias como el reflejo ante la náusea lo impedirían. Cuando se acuesta al bebé boca arriba y él se da la vuelta y se coloca boca abajo, hay que girarlo hasta ponerlo de nuevo boca arriba. Pero si el bebé cambia por sí mismo y va alternando durante la noche ambas posturas: boca arriba y boca abajo, no hace falta cambiarlo.
  1. En la habitación de los padres. Los menores de 6 meses siempre deben dormir en la habitación de los padres para poder ser vigilados convenientemente. Lo recomendando es que permanezcan el primer año de vida en la habitación de sus padres, pero de forma obligatoria deberían hacerlo en sus primeros seis meses de vida. Compartir la habitación con los padres reduce el riesgo de muerte súbita del lactante hasta en un 50%. 
  1. En su propia cuna. Las recomendaciones de la AAP son claras y explican que el bebé debe dormir en el mismo dormitorio que sus padres pero no en la misma superficie; es decir, debería dormir en su propia cuna o cama y no en la cama de los padres. En relación al colecho (compartir la propia cama con los hijos), también se han pronunciado el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y el Grupo de Trabajo de Muerte Súbita Infantil de la AEP considerando que aunque la práctica del colecho favorece la lactancia materna y esta, a su vez, protege frente a la muerte súbita, hay que tener en cuenta una serie de riesgos. Así, consideran que el colecho incrementa el riesgo de muerte súbita del lactante cuando: 
  • El bebé es menor de tres meses.
  • El bebé es prematuro y tuvo bajo peso al nacer.
  • Los padres consumen tabaco, alcohol, drogas o fármacos con efecto sedante.
  • Los padres tienen un cansancio extremo (como el que se produce en el posparto).
  • El colecho se practica sobre superficies blandas, como sillones, sofás o colchones de agua.
  • La cama se comparte con otros familiares, otros niños o más personas.

Fuentes:  

  • Academia Americana de Pediatría (AAP)
  • Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP)
  • Grupo de Trabajo de Muerte Súbita Infantil de la Asociación Española de Pediatría (AEP)

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