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Mindfulness (atención plena)

Autor: Laura Marcos Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (12 de Agosto de 2016)

© iStock

El mindfulness hace referencia a un estado físico y emocional en el cual una persona se encuentra en ‘atención plena’ de todas las actividades que realiza, eliminando el estrés y la ansiedad, y manteniendo la mente enfocada en el aquí y el ahora a través de algunas técnicas, como la meditación. El mindfulness puede considerarse un estilo de vida, pero sus efectos sobre el cerebro pueden tener aplicaciones sobre la salud psicológica e, incluso, física.

El mindfulness es una técnica que tiene relación con la cultura budista y está relacionada con la relajación, la eliminación del estrés, y la conciencia de uno mismo, como individuo y como parte de una globalidad. El mindfulness es una disciplina que, a principios del siglo XXI, ha probado tener algunos efectos positivos para paliar síntomas del estrés, la depresión y la ansiedad, y puede tener aplicaciones principalmente emocionales, educativas, y hay profesionales que afirman que también incluso hospitalarias. Hay quienes la llaman la meditación occidental.

Muchos psicólogos y psiquiatras avalan el mindfulness y lo incorporan en tratamientos para combatir el estrés. Otros profesionales, no obstante, no consideran que pueda tener aplicaciones médicas, sino más bien, únicamente, de estilo de vida. Lo cierto es que las aplicaciones del mindfulness dependen de la persona que lo practique, pero algunos de sus efectos pueden ser utilizados como herramienta para el bienestar corporal y la salud psicológica.


¿Cómo funciona?

El mindfulness se basa en tres principios: 

  • Auto observación. La auto observación hace referencia a ser consciente, en cada momento del día, de los marcadores físicos y emocionales del cuerpo: cómo respiramos, cuál es nuestro tono de voz, si estamos tranquilos, enfadados o nerviosos. La auto observación permite evaluar un comportamiento ante una situación concreta, y da opciones de acción, es decir, permite elegir otro comportamiento más adecuado. Este principio tiene aplicaciones en el auto control de las personas ante situaciones de difícil manejo. 
  • Meditación. La meditación es una práctica relacionada con la cultura budista. Lejos de tener un sentido ideológico, la meditación sitúa al cuerpo en un estado de relajación y a la mente, en un estado de silencio. Mediante la meditación, la persona puede detenerse a observar lo que hay en el interior de su mente y eliminar pensamientos que crean malestar o inquietud. Al contrario de lo que se puede pensar, la meditación no es dejar la mente en blanco o descansando. Existen dos tipos de meditación: la meditación enfocada, en la que inducimos a la mente a que destierre los pensamientos, problemas o ideas que la ocupan durante el día; el segundo tipo de mediación permite que los pensamientos fluyan libremente. Diversos estudios han observado el trabajo que realiza el cerebro durante la meditación en el área de las emociones. También, la ciencia ha estudiado los posibles efectos físicos de la meditación. Algunos estudios indican que podría servir como analgésico: 20 minutos al día pueden ayudar a reducir el dolor durante 24 horas. Este fenómeno tiene que ver con la somatización, o la conexión de la mente con el cuerpo, y su capacidad de influir en él mediante la segregación de sustancias químicas (hormonas y endorfinas).
  • Atención plena. La atención plena puede considerarse un estado en el que la persona se muestra eficiente en cada actividad que está realizando en un momento determinado. Es decir, es consciente de cada movimiento que realiza y lo experimenta de manera plena, evitando los automatismos. Un ejemplo de atención plena puede ser convertir las reacciones en respuestas (pensar antes de hablar para no herir al interlocutor). Este princpio tiene aplicaciones en el estilo de vida de las personas, y permite mejorar las relaciones con el entorno, tanto con las personas de que se rodea el individuo como con los objetos y estímulos que hay a su alrededor.

El principal ejercicio de la práctica del mindfulness es la respiración controlada. Durante la meditación, la persona ha de concentrarse en su respiración, y para ello suele ser útil contar inhalaciones, y aspirar por la nariz para exhalar por la boca.

El mindfulness se puede practicar en cualquier momento y lugar. Lo habitual es practicarlo a solas, pero también existen modalidades por las cuales un grupo de personas realiza un retiro colectivo, para aprender a no hablarse entre sí durante un periodo moderado de tiempo, como una semana. Este tipo de actividad es una variante del mindfulness y no tiene efectos positivos en todos los que la practican.

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