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Memoria y ejercicio físico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (16 de Abril de 2009)

© Jupiterimages/Polka Dot Images

Las personas que se mantienen activas y practican ejercicio físico suelen sentirse más serenas y mentalmente en forma. El bienestar de un individuo depende de multitud de factores que se influencian entre sí.

El ejercicio moderado y frecuente repercute de manera positiva sobre la salud física. Los deportes de resistencia aeróbica, como caminar o montar en bicicleta, permiten fortalecer el corazón y la circulación sanguínea, así como prevenir o mitigar múltiples enfermedades. En lo que respecta a la memoria, ¿hasta qué punto influye la actividad física en su capacidad? ¿Se puede practicar un “entrenamiento mental” en el sentido más estricto de la palabra?

Diversos estudios han constatado que el entrenamiento físico ligero tiene un efecto positivo sobre determinadas funciones cognitivas del cerebro y, por tanto, puede mejorar las capacidades mentales. El incremento de riego sanguíneo del cerebro que se produce con el ejercicio, estimula el desarrollo de nuevas conexiones nerviosas y puede producir una expansión de la sustancia gris de la corteza cerebral, también en la vejez, ya que el cerebro es moldeable durante toda la vida.

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