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La memoria, recordar y olvidar

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (16 de Abril de 2009)

© Jupiterimages/Digital Vision

No importa si nos acordamos de nuestro primer beso de juventud o de la conversación que acabamos de mantener con nuestro jefe; sin la memoria estaríamos perdidos.

El perjuicio que puede suponer una alteración de la memoria queda patente de forma sobrecogedora, por ejemplo, en las personas que padecen demencia: en primer lugar ven afectada su memoria a corto plazo, y en estadios más avanzados de la enfermedad se desvanecen los recuerdos de lo conocido y lo aprendido.

Esta fase suele resultar muy turbadora sobre todo para los familiares, ya que el paciente no es capaz de reconocer a sus parientes, amigos y otros seres cercanos. También los lugares que han tenido gran significado para él y a los que asocia emociones e impresiones importantes desaparecen de la memoria.

El almacenamiento en la memoria de la información recopilada o la pérdida de dichos datos dependen de un proceso complejo. Toda la información que se recibe a diario es clasificada, compendiada, valorada y vinculada a emociones de manera inconsciente antes de ser almacenada, un proceso en el que están implicadas diversas áreas cerebrales. Por último el cerebro archiva los datos en la memoria.

La memoria se divide en memoria inmediata o a corto plazo, memoria reciente y memoria a largo plazo o remota.

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