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Fármacos contaminados

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (23 de Enero de 2013)

© Jupiterimages/iStockphoto

Todos los medicamentos tienen una vida útil durante la cual son efectivos y capaces de provocar el efecto deseado. Es importante que durante este tiempo el fármaco se almacene de una forma correcta para que no se alteren ninguno de los componentes del mismo, pues no hacerlo de manera adecuada podría provocar alteraciones, efectos adversos o simplemente que el efecto del medicamento no sea el esperado o con la intensidad necesaria.

Además, si los medicamentos se almacenan de forma incorrecta, podrían contaminarse con más facilidad. Las pomadas pueden perder su consistencia normal y se estropean, las cápsulas de gel pierden hidratación en las capas más exteriores y se pueden arrugar perdiendo propiedades. Por este motivo, se recomienda revisar el estado de los fármacos antes de ingerirlos y deshacerse de los medicamentos en mal estado.

Cuando no se conservan los fármacos siguiendo las indicaciones del fabricante, su tiempo de validez se reduce. A través del contacto con el aire o con la humedad, así como debido al calor o al frío, se puede reducir la eficacia del fármaco. En algunos casos, hasta se desarrollan sustancias nocivas o tóxicas.

Es importante prestar especial atención a cualquier alteración del aspecto o del olor de los medicamentos. Y, por supuesto, revisar siempre la fecha de caducidad.

Los cambios de temperatura pueden alterar los fármacos

El calor por encima de la temperatura ambiente no es bueno para los medicamentos ya que acelera las reacciones químicas. Como consecuencia, los ingredientes activos se pueden degradar más rápidamente. Los compuestos sólidos en las pastillas pueden derretirse. Al solidificarse de nuevo, la pastilla es más dura y suministra peor los principios activos. Por lo general, presentan manchas o decoloración. En el caso de los supositorios, estos se pueden fundir y las sustancias se cristalizan. Incluso si se solidifican de nuevo, su eficacia puede no ser la misma. En pomadas, la mezcla se puede licuar y separarse en diferentes componentes que se mezclan con la parte grasa o con el agua, pudiendo provocar que el principio activo se quede en el tubo y no llegue a la piel.

Una refrigeración insuficiente puede hacer que las sustancias activas se descompongan. Por este motivo, determinados fármacos que se presentan en ampollas deben almacenarse en el frigorífico, entre los 2ºC y los 6ºC. Esto se aplica particularmente a los medicamentos que se inyectan y contienen proteínas del propio organismo (insulina, heparina, vacunas, hormonas o fármacos para la artritis reumatoide). Otros medicamentos que se presentan en ampollas se pueden almacenar a temperatura ambiente. Los antibióticos mezclados con agua para los niños tienen que guardarse en la nevera. Con el agua pueden entrar en la solución gérmenes, que proliferan rápidamente a temperatura ambiente.

Un exceso de frío puede cristalizar partículas activas de los medicamentos. Hay jarabes que no se deben guardar en el frigorífico porque algunas sustancias activas se pueden cristalizar con las bajas temperaturas. Esto impide que se administre la dosis exacta. Por eso, es importante seguir siempre las instrucciones del envase. Las pomadas no pueden guardarse en el frigorífico porque, si no tienen la temperatura adecuada, no se pueden extender correctamente.

Olor agrio de los medicamentos

Los comprimidos de ácido acetilsalicílico son sensibles a la humedad. La sustancia activa se divide en acético y ácido salicílico y los comprimidos adquieren un olor raro. La efectividad se reduce porque el cuerpo no absorbe correctamente el ácido salicílico. Se debe tener cuidado al almacenar comprimidos de diuréticos que contengan el ingrediente activo hidroclorotiazida. Cuando este entra en contacto con la humedad, se puede formar una sustancia tóxica, el formaldehido.

El oxígeno atmosférico también puede dañar los medicamentos. Se recomienda tener una especial precaución con los jarabes para la tos que contienen codeína. Si la botella no se cierra correctamente, se puede formar, en el proceso de oxidación, codeína-N-óxido, que es una sustancia tóxica. Los extractos de plantas para la administración oral a menudo se disuelven en alcohol. Si éste se evapora, los ingredientes activos no se disuelven correctamente. Los supositorios cuya envoltura es defectuosa pueden endurecerse, en este caso son más difíciles de administrar pero no tiene mayor riesgo. Las pomadas pueden ponerse rancias, lo que se detecta por el olor. Aunque no representa ningún peligro, al oxidarse se pueden formar peróxidos, que irritan la piel.

Los efectos del tiempo en los fármacos

Cápsulas arrugadas

Las cápsulas blandas pueden sufrir cambios en su aspecto. Es como si se arrugaran. Es posible que la película que contiene los ingredientes activos ya no funcione correctamente. En este caso, el principio puede, por ejemplo, liberarse en el estómago antes de lo deseado. De esta manera no se consigue el efecto correcto.

Las gotas y los jarabes pueden flocular con el tiempo o algunas sustancias pueden depositarse en la base. Entonces la sustancia activa no estará uniformemente distribuida en la solución. Sin embargo, hay jarabes y gotas en los que la floculación no se puede evitar. En estos casos el envase indicará "agitar antes de usarlo", pues simplemente agitándolo se obtiene nuevamente una solución homogénea lista para ser administrada.

Caldo de cultivo para bacterias

El azúcar que contienen algunos jarabes es un buen caldo de cultivo para bacterias y hongos, que pueden pasar desapercibidos hasta una fase ya avanzada de la contaminación. Por eso no hay que conservar los jarabes con azúcar más allá de la fecha de caducidad.

El material para realizar vendajes y curas también tiene una vida útil limitada. Las tiritas pueden perder su adherencia y las vendas pueden dejar de ser estériles si su envase se deteriora

Dónde tirar los medicamentos

En España, una entidad sin ánimo de lucro se encarga de garantizar que los medicamentos desechados sean retirados con garantía sanitaria y medioambiental. Es el punto SIGRE que podemos encontrar en las farmacias. Los medicamentos de los que nos podemos deshacer en estos contenedores son los siguientes:

  • fármacos caducados,
  • fármacos en mal estado,
  • fármacos que ya no se necesitan,
  • cajas de medicamentos y
  • envases vacíos con restos.

Sin embargo, las jeringuillas, por ejemplo, no se pueden tirar en estos contenedores sino que deberían llevarse a un centro de salud. Los productos sanitarios que no se pueden depositar en el punto SIGRE son los siguientes:

  • termómetros,
  • radiografías,
  • gasas o
  • jeringuillas.

Fuentes

Onmeda International



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