Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Cuidado bucodental en bebés

Autor: Terry Gragera (27 de Mayo de 2016)

© iStock

Una adecuada salud bucodental comienza desde los primeros meses de vida. Aunque el bebé aún no tenga dientes, hay que llevar a cabo una buena higiene de la boca para evitar problemas posteriores como la caries.

Los dientes de leche suelen salir a partir de los seis meses. Son 20 piezas en total que hacia los dos años y medio suelen estar todas visibles, aunque hay variaciones provocadas por distintas circunstancias, como niños que nacen con algún diente (lo que suele ser hereditario) o niños en los que la irrupción dental tarda más, como los que tienen síndrome de Downhipotiroidismo, acondroplasia y otras alteraciones. 

La irrupción de los dientes puede provocar algunas molestias como irritabilidad o más babeo, febrícula o dermatitis del pañal pero no está demostrado que cause fiebre ni otros trastornos de salud como otitis o catarros

Estos son los consejos para garantizar una buena higiene oral en los bebés:

  • Cuidado con las caries.Cuando nace, el bebé está libre de los gérmenes que provocan la caries. Sin embargo, se expone a la caries a través de los gérmenes de los adultos, ya sea por besos, compartir cucharas… En este sentido, para proteger al bebé es necesario que los padres mantengan una excelente salud bucodental. Para evitar las caries es importante que el bebé no se duerma con un biberón en la boca, especialmente si tiene líquidos azucarados, zumos, miel… Si la caries se produce en un niño con lactancia materna, podría deberse a una especial sensibilidad familiar hacia las caries, por lo que sería aconsejable que no pasase la noche con el pecho en la boca si hace tomas nocturnas, para lo que habría que retirarlo del pecho al acabar de mamar.

El famoso agujero en el diente


  • La mejor alimentación. Siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el bebé debería tomar lactancia materna exclusiva (solo pecho) hasta los seis meses. Es el alimento más completo para él, el más saludable y el que le permite un mejor desarrollo de la cavidad oral, de la zona facial y de los dientes. Además, al tomar leche materna el niño no ingiere otros alimentos azucarados artificialmente, que pueden provocar caries. A los niños que toman biberón no se les deben añadir sustancias azucaradas, como batidos o zumos, ni miel, para que no afecten negativamente a la superficie dental, especialmente de noche. A partir de los seis meses, cuando el bebé ya se inicie en la alimentación complementaria, es muy positivo ir avanzando en la consistencia de los purés, para pasar de líquido a semisólido y luego a sólido, según el desarrollo del niño, ya que la masticación ayuda a ejercitar la musculatura de la boca.

  • Lavado de dientes. Una vez que aparezcan los primeros dientes, ya hay que usar un cepillo especial para lactantes. No es necesario usar pasta de dientes en los dos primeros años, a no ser que el odontopediatra así lo recomiende. Para que el bebé interiorice el hábito de lavarse los dientes es muy importante que pueda ver cómo sus padres también se cepillan los dientes cada día y tienes buenos hábitos de higiene bucodental.

  • Lavado de encías. Cuando el bebé aún no tenga dientes se utilizará una gasa humedecida, que se pasará por la encía para retirar los restos de leche o de comida (más adelante, a partir de los seis meses cuando se inicie la alimentación complementaria). 
  • No a los malos hábitos. Mantener un uso frecuente del chupete más allá de los dos años o succionar el pulgar son malos hábitos que hay que corregir para velar por la buena salud bucodental del bebé y del niño, ya que afectan negativamente a la colocación de los dientes y a las funciones orales.
  • Visita al odontopediatra. En los primeros meses de vida será el pediatra el que vigile la cavidad oral por si hubiese alguna anomalía. Cuando ya hay dientes, lo ideal sería hacer una visita al odontopediatra para que valore si hay algún problema. A partir de ese momento, y durante toda la vida, las revisiones al dentista deben hacerse cada seis meses.

  • Suplementos de flúor. En algunos casos, según la composición del agua del lugar donde se viva y otras circunstancias, como el tipo de leche utilizada, el odontopediatra puede aconsejar la suplementación con flúor a partir de los seis meses, con el objetivo de proteger frente a la caries.
  • Ante la rotura de un diente. Si el niño se rompe un diente o se da un golpe fuerte sobre la boca, es conveniente visitar con urgencia al pediatra o al odontopediatra para que valoren qué medida tomar para evitar secuelas posteriores.

Publicidad