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Blanqueamiento dental

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (2 de Julio de 2015)

© iStock

El tono natural de nuestros dientes no es blanco sino amarillento. Cuando se acumulan sobre la superficie depósitos como la placa bacteriana los dientes se pueden manchar y oscurecer aún más. El café, el té, los refrescos de cola, el vino tinto, el tabaco y algunos alimentos como las cerezas, también pueden teñir el color de la dentadura. Además, determinados tratamientos con fármacos también pueden oscurecer o manchar el color de los dientes.

Mantener una buena higiene dental es fundamental para conseguir una sonrisa bonita y sana. Sin embargo, existen situaciones en las que el color natural de los dientes es antiestétio o se ha oscurecido, y esto puede afectar a la imagen y a la autoestima de una persona.

Para mejorar el color de los dientes se puede optar por un tratamiento blanqueante. Existen muchas opciones y ofertas diferentes. Lo recomendable es acudir a un odontólogo especializado y de confianza para recibir un diagnóstico y una opción de tratamiento que se adapte a cada caso concreto. Desde el COEM (Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Madrid), se insiste en la necesidad de acudir a centros de confianza y cualificados.

El blanqueamiento dental consiste en una técnica para aclarar el color natural de los dientes para que queden más blancos. Se trata de un tratamiento dental adecuado para personas con una alteración en el color, que se realiza por razones de estética y no por cuestiones de salud, por lo que no es algo necesario ni debe realizarse de manera sistemática.

El blanqueamiento aclara el tono del esmalte, pero no influye sobre la acción de las bacterias, por lo que no sustituye el cepillado ni las técnicas de control de placa necesarias para prevenir las enfermedades dentales y periodontales.

El blanqueamiento de dientes no es un tratamiento duradero. De hecho, los dientes de los fumadores recuperan su tono enseguida y también dura menos si se consumen sustancias que puedan teñir el esmalte como determinados fármacos o alimentos. Los tratamientos que tienen mayor concentración de producto blanqueante son más agresivos y también más rápidos; otros, con menor concentración, permiten controlar mejor los efectos secundarios como la sensibilidad, por ejemplo.

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