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Quimioterapia

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Procedimiento

La quimioterapia puede realizarse, en la mayoría de casos, de forma ambulatoria. Se realiza en intervalos, denominados ciclos de tratamiento. Las fases del tratamiento se alternan con pausas. Durante una fase de tratamiento, los medicamentos (citostáticos) se administran en forma de pastillas, inyectados o por vía intravenosa. Los citostáticos se dirigen contra las células que se dividen con rapidez y, así, atacan sobre todo a las células cancerosas malignas que crecen rápidamente. Pero también determinadas células sanas, por ejemplo, las células de las mucosas, se deben dividir rápidamente para que los tejidos se renueven con regularidad. Los citostáticos afectan también a estos tejidos sanos. Las pausas en el tratamiento entre los ciclos de quimioterapia otorgan al cuerpo la posibilidad de recuperarse de estos efectos secundarios y que los tejidos sanos afectados se regeneren. Los tejidos corporales sanos se recuperan más rápidamente de una quimioterapia que los tejidos tumorales.

Por lo general, en una quimioterapia se necesitan varios ciclos de tratamiento. Esto también afecta a las células tumorales que se encontraban en fase de descanso durante el ciclo anterior, por lo que los citostáticos no han podido influir sobre ellas. El efecto de la quimioterapia en el cáncer se puede controlar regularmente mediante diferentes exámenes. Dependiendo del objetivo del tratamiento, se considerará que se ha tenido éxito cuando el tumor no haya crecido, cuando haya disminuido o prácticamente desaparecido, o cuando el estado subjetivo del enfermo haya mejorado.

Modo de acción

La quimioterapia aplicada en el tratamiento de las enfermedades cancerígenas detiene la propagación y el crecimiento de las células tumorales. Por ello, se denominan citostáticos (del griego kytos = célula; statikos = dejar de). Por lo general, las sustancias no atacan a las células que no se dividen durante la quimioterapia.

Cuanto más rápido se multiplican las células, mayor es el efecto de los citostáticos. Por ello, la velocidad de reproducción de las células cancerígenas en comparación a la velocidad de reproducción de las células normales es de gran importancia, ya que la quimioterapia actúa sobre ambos grupos de células. Muchas células cancerosas se multiplican con especial rapidez y, por ello, son también especialmente sensibles. Cuanto mayor es la diferencia de velocidad, mejor puede la quimioterapia dañar a las células cancerosas y proteger a las células normales.







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