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Esterilización

Autor: Redacción Onmeda (21. septiembre 2010)

Esterilización femenina

Información general

La esterilización femenina (tubárica) es un método anticonceptivo permanente. Esta intervención se realiza con anestesia general, y consiste en el cierre o separación de las trompas de Falopio. El tratamiento puede llevarse a cabo en un hospital con ingreso, pero cada vez es más común que sea una intervención ambulatoria. En la mayoría de los casos, la esterilización femenina se lleva a cabo con ayuda de una cirugía mínimamente invasiva, la laparoscopia. Sin embargo, el corte de las trompas de Falopio puede combinarse también con otra operación abdominal, por ejemplo, la cesárea, siempre tras haberlo consultado con el médico.

Existen varios métodos de esterilización femenina. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Oclusión de las trompas de Falopio mediante un clip
  • Soldadura de las trompas de Falopio por calor (termocoagulación)
  • Ligadura de trompas
  • Sistema Essure, un dispositivo metálico con forma de muelle que se implanta en las trompas de Falopio y las bloquea. El objetivo es el mismo que en la ligadura de trompas: impedir la gestación, cortando el paso al óvulo en su viaje desde el ovario. Sin embargo, el procedimiento es más sencillo que en la ligadura: se practica sin anestesia, sin incisiones y sin ingreso hospitalario. La anticoncepción se consigue por la acción de los muelles que bloquean las trompas y, a su vez, provocan una reacción inflamatoria. Esta respuesta consigue que el tejido cicatrice alrededor del dispositivo y en un periodo de tres meses la trompa queda cerrada definitivamente, sin posibilidad de que se produzca el embarazo.

Consecuencias

La esterilización femenina no tiene ninguna consecuencia sobre el equilibrio hormonal ni la sexualidad de la mujer y si se lleva a cabo correctamente, no tiene efectos sobre las hormonas, el ciclo menstrual ni la conducta sexual de la mujer. El tejido de las trompas de Falopio absorbe el ovario que, tras la intervención, ya no puede desplazarse por el útero, y lo deshace. Sin embargo, pueden surgir complicaciones como consecuencia de la esterilización, por ejemplo, daños en el ligamento ancho. Se trata de un pliegue transversal del peritoneo que se extiende por ambos lados del útero a la pared pélvica lateral. Contiene los ligamentos de retención, las trompas de Falopio y los ovarios, vasos sanguíneos y nervios que abastecen al útero y los ovarios. Si ambos lados resultan dañados, puede dar lugar a un deterioro de la función de los ovarios (insuficiencia ovárica) debido a una disminución en el suministro de sangre. Una posible consecuencia es la aparición prematura de la menopausia (climaterio).

Todos los métodos de esterilización femenina son prácticamente irreversibles. Esta “refertilización” solo es posible, independientemente del método empleado, mediante largas intervenciones de microcirugía y aún así tiene éxito en muy pocos casos.

El asesoramiento del ginecólogo es indispensable para tomar la decisión de someterse a una intervención de esterilización. De este modo, se puede considerar realmente las consecuencias que tendría en su vida y en la planificación familiar. Las decisiones que se toman en un corto periodo y por motivos más emocionales que racionales, pueden acarrear en determinadas circunstancias futuros problemas psicológicos. En algunos casos, el médico lleva a cabo la esterilización junto a otra intervención, por ejemplo, una cesárea o un aborto.

Para las mujeres de determinada edad que ya han decidido su planificación familiar, la esterilización es una posibilidad segura de prevenir el embarazo.

Fiabilidad

La esterilización femenina ofrece un nivel muy alto de seguridad como método anticonceptivo. El índice de Pearl de la esterilización tubárica va del 0,2 al 0,3. Por lo tanto, este método es considerado como muy seguro dentro de los métodos anticonceptivos.







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