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Diálisis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/iStockphoto

El término diálisis procede del griego (dialysis) y significa disolución o separación. Hace referencia a un proceso artificial de depuración de la sangre que se lleva a cabo en personas con trastornos renales graves, cuyos riñones ya no son capaces de eliminar las sustancias nocivas y el agua excedente del organismo.

Existen dos técnicas diferentes para realizar este procedimiento: la diálisis extracorpórea, en la que la purificación de la sangre se efectúa fuera del organismo con ayuda de un aparato externo, y la diálisis peritoneal, en la que se filtra la sangre en el interior del cuerpo. El facultativo decide junto con el paciente el tipo de diálisis más adecuado en cada caso. Las personas que dependen de la diálisis deben someterse a varias sesiones semanales durante horas.

La diálisis ayuda a sobrevivir a aquellas personas cuyos riñones no cumplen sus funciones. El riñón es un órgano purificador fundamental del cuerpo, que filtra las sustancias de desecho de la sangre y protege, por tanto, al organismo de posibles intoxicaciones. También influye sobre la tensión arterial al eliminar líquido por medio de la orina, regula el balance de minerales y segrega hormonas importantes para la formación de glóbulos rojos de la sangre y la formación y calcificación ósea. Por medio de la diálisis se puede reemplazar de manera provisional la función de filtrado de los riñones.

¿Cómo funciona la diálisis?

Incidencia

Si los riñones están tan dañados que ya no son capaces de filtrar de forma suficiente las sustancias nocivas y el agua de la sangre, se hace necesario recurrir a la diálisis para llevar a cabo esta labor.

Si existe un trastorno permanente de la función renal, en algunos casos puede resultar recomendable realizar un trasplante de riñón.

En el año 2011 hubo en España más de 21.000 pacientes de diálisis.


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