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¿Acudes al ginecólogo con frecuencia?

Autor: Redacción Onmeda (31 de Octubre de 2016)

© iStock

Los miomas son nódulos que pueden aparecer en la pared del útero. La gran mayoría de ellos son benignos, lo que quiere decir que no suponen un peligro importante para la salud de la mujer.

Una de cada 4 mujeres tiene o tendrá miomas, sobre todo en su juventud. Hay que tener en cuenta que los miomas aumentan de tamaño en la edad fértil, sobre todo en el embarazo, pero van disminuyendo en la menopausia. Hoy en día, con el uso habitual de la ecografía transvaginal, ha aumentado su diagnóstico.

No obstante, la mitad de las mujeres con miomas no presentan síntomas, y es suficiente realizar un seguimiento periódico mediante ecografía para comprobar que no crecen.

Sin embargo, hay casos en los que la calidad de vida se ve afectada, requiriendo la valoración de un especialista para sopesar las distintas opciones terapéuticas.

Hoy en día, disponemos de múltiples tratamientos cuyo objetivo final es mejorar la calidad de vida de las pacientes.

¿Qué nos puede hacer sospechar que una mujer tiene miomas?

Uno de los síntomas más frecuentes son las reglas abundantes, o un cambio en el patrón menstrual. En muchas mujeres, estas reglas abundantes dan lugar a una falta de hierro y a anemia, que les provoca cansancio y desánimo. Es necesario entonces realizar una ecografía para poder detectar si se debe a la presencia de miomas y descartar otras causas.

Ocasionalmente, en caso de miomas grandes que no afectan al interior del útero, la mujer puede notar la presencia de un bulto o una sensación de pesadez pélvica.

En resumen, para el diagnóstico de los miomas es importante realizar revisiones ginecológicas periódicas, que permiten plantear tratamientos en caso de ser necesario o, como en la mayoría de los casos, realizar un seguimiento.

Actualmente el abanico de posibilidades en cuanto al tratamiento de miomas, abarcan desde la cirugía, que se limita a los casos sintomáticos, hasta fármacos que controlan con seguridad las reglas abundantes. Los avances en este campo, con la introducción de nuevos tratamientos, han permitido reducir los casos en que es necesario operar. Incluso, cuando la cirugía es necesaria, estos fármacos facilitan las intervenciones.

En general, la cirugía de los miomas es necesaria cuando éstos están situados en el interior de la cavidad, ya que prácticamente siempre dan lugar a reglas muy abundantes. Se lleva a cabo mediante la histeroscopia quirúrgica, que no requiere ingresar en el hospital, por lo que la recuperación habitualmente es rápida. En caso de miomas grandes, la cirugía es más compleja y puede realizarse o bien por laparoscopia o mediante cirugía abierta.

La llegada de nuevos tratamientos ha hecho que en muchos casos no sea necesaria la cirugía, sobre todo en mujeres por encima de los 30-35 años.

En conclusión, es importante una buena información para saber qué son los miomas y la necesidad o no de tratarlos, así como para entender los diferentes tratamientos en caso de ser necesarios.



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