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Síndrome postvacacional

Autor: Laura Marcos (29 de Agosto de 2017)

© iStock

¿Cómo superar la ‘depresión’ propia de la vuelta de las vacaciones? La vuelta al trabajo provoca síntomas físicos y emocionales en más de la mitad de los trabajadores, que los expertos califican como un proceso de adaptación, más que como una patología en sí misma. No obstante, algunos consejos permiten minimizar el impacto de la vuelta a las obligaciones después del verano.

Se denomina síndrome, estrés o depresión postvacacional, y trata de englobar los síntomas fisiológicos y psicológicos que sufren los trabajadores a la vuelta de las vacaciones. Puede durar de 7 a 15 días y afectar al bienestar y a la efectividad en el puesto de trabajo. Según la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, más de la mitad de los trabajadores encuestados sobre el síndrome (el 57%) contestaron que habían sufrido alguno de sus síntomas durante varios días en torno a finales de agosto y principios de septiembre.

No obstate, para que se considere un trastorno adaptativo patológico y grave, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) calcula que los síntomas deberían durar unos tres meses después de reincoporarse a la actividad laboral.  

¿Qué síntomas tiene?

Aunque los psicólogos no lo califican como una patología, sí existen determinados síntomas de ansiedad característicos después de las vacaciones:

- Síntomas físicos: dolores de cabeza, dificultad para respirar, palpitaciones, molestias gástricas, tensiones musculares, temblores, ganas de llorar, sudoración, debilidad o fatiga (astenia), pérdida del apetito, trastornos del sueño.

- Síntomas psicológicos: falta de concentración, bajo estado de ánimo, sensación de hastío, irratibilidad, nerviosismo, tristeza y sensación de incapacidad para adaptarse de nuevo a la rutina. 

¿Por qué se produce?

Cualquier trabajador puede sufrir a la vuelta de las vacaciones alguno de estos síntomas con mayor o menor intensidad, pero lo cierto es que el síndrome postvacacional es más frecuente en trabajadores sometidos a un gran estrés en el trabajo, o sujetos a problemas laborales, como posibles despidos, mala relación con los compañeros o acoso laboral (mobbing). También se da con más frecuecia en personas con un trabajo insatisfactorio, repetitivo o con poca motivación e icentivos.

Normalmente, la mala respuesta a la vuelta al trabajo responde a un mal descanso en vacaciones, bien porque han sido demasiado cortas, o bien porque durante las mismas no se ha realizado el descanso oportuno. Adultos con niños pequeños o personas a su cargo pueden no haber descansado lo suficiente. Los niños y adolescentes también pueden sufrir estrés después de las vacaciones, y se necesita un periodo de adaptación antes de vuelta al cole.

Hay que procurar que las vacaciones tengan la duración adecuada, ni demasiado largas ni demasiado cortas: lo ideal se sitúa entre los 8 y 15 días. Por último, hay que tener en cuenta que los animales también sufren estrés. Aunque no lo manifiesten como los humanos, los animales de compañía pueden manifestar inquietud y nerviosismo ante un cambio brusco de rutina.

Última revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (31 de Agosto de 2016)

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