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Hábitos saludables para afrontar el otoño

Autor: Laura Marcos Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (2 de Octubre de 2017)

© iStock

En otoño el cuerpo se enfrenta a una serie de cambios bruscos que pueden afectar a la salud: disminución de las horas de sol, bajada de temperatura, vuelta a la rutina y a la actividad laboral intensa… Para afrontar el otoño con energía es recomendable seguir unos sencillos consejos de adaptación.

Es frecuente que la llegada del otoño coincida con un aumento de la intensidad del trabajo y otros factores que pueden hacernos sentir cansados, fatigados y con elevados niveles de estrés. Por ello, una serie de hábitos de vida saludable pueden ayudar a minimizar el impacto del comienzo del otoño.

1. Consumir suficiente hierro

Uno de los nutrientes más importantes que debemos asegurar en la dieta es el hierro. Este mineral tiene un papel importante en la síntesis de la hemoglobina, que transporta el oxígeno a todas las células del cuerpo. Si no se produce una ingesta suficiente de hierro, los síntomas pueden ser cansancio, fatiga, insomnio, dolor de cabeza, disminución de la concentración…  Las carnes, los pescados las legumbres y los frutos secos son ricos en hierro.

2. Dormir 8 horas

El descenso de las temperaturas propio del otoño puede ser beneficioso para conseguir un correcto descanso: la temperatura ideal del dormitorio debe ser de unos 18 grados. Para conseguir un descanso óptimo, además, se recomienda dormir entre 7 y 8 horas como mínimo cada noche. Lo más indicado es tomar una cena ligera y evitar los estimulantes, como el café, 6 horas antes de acostarse. Para conseguir un sueño reparador lo mejor es dormir con sueño, y no acostarse hasta que aparezcan los primeros signos de cansancio. En cuanto a la siesta, no más de 20 minutos de sueño después de la comida será suficiente para recuperar la energía por la tarde.

3. Practicar ejercicio físico

La actividad física regular provoca la segregación de endorfinas en el cerebro, un neurotransmisor que regula diferentes funciones: favorece el descanso, reduce el dolor, mejora el humor, retrasa el envejecimiento, reduce la presión sanguínea, potencia el sistema inmunitario y, en general, crea un estado de bienestar. Por tanto, la práctica de 30 minutos de ejercicio ligero al día puede ayudar a dormir mejor, aumentar la autoestima y aliviar el malestar. Evitar el sedentarismo es recomendable en cualquier momento del año dado que previene las enfermedades cardiovasculares, la diabetes o la hipertensión.

4. Controlar el estrés

La llegada del otoño suele coincidir, para muchos, con una carga de trabajo superior con importantes responsabilidades que asumir. Como consecuencia, pueden elevarse los niveles de estrés y presentarse síntomas como taquicardias, dificultad para respirar, fatiga, molestias gástricas, tensiones musculares, irritabilidad o nerviosismo. Para controlar los síntomas del estrés, es necesario modular la intensidad del trabajo, de menos a más, durante las primeras semanas, y mantener una actitud positiva ante el cambio de rutina. Muchas personas, terminado el verano, sufren un trastorno adaptativo denominado síndrome postvacacional, que puede durar hasta 15 días después de la vuelta de las vacaciones.

5. Cuidar la piel

Incluso después del verano, los rayos del sol siguen incidiendo sobre la piel. Por ello, se recomienda continuar aplicando protección solar, especialmente en el rostro. A su vez, el cabello también ha sufrido daños, que lo han descolorido y secado, por lo que cortarse el pelo tras el verano es la mejor opción para que recupere su aspecto saludable. La hidratación, tanto en la piel como en el cabello, es fundamental durante el otoño, y tiene aún mejores resultados si se realiza una exfoliación previa.

Además, la llegada del otoño es un buen momento para revisar la piel en busca de manchas o lunares extraños o que puedan haber cambiado de forma, dado que podrían ser un indicio de cáncer de piel. Hay que prestar especial atención a lunares asimétricos, de bordes irregulares, de coloración heterogénea o que tengan un diámetro superior a 6 milímetros. En caso de observar algo sospechoso, es importante acudir al dermatólogo de inmediato.

6. Mantener una vida social activa

La relación social es una fuente de bienestar: compartir tiempo con la familia y los amigos genera sensaciones positivas (secreción de endorfinas), mejora el humor e, incluso, puede ayudar a disminuir el dolor físico. Muchas actividades saludables son aún más placenteras si se comparten con el entorno: salir a pasear o a correr, hacer un picnic al aire libre… El otoño, por tanto, puede ser un momento ideal para prestar especial atención al cuidado del cuerpo y la mente.

Última revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (3 de Octubre de 2016)

Fuentes:

  • Canal Mapfre Salud
  • Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)
  • Onmeda

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