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Estrés

Autor: Redacción Onmeda (12 de Noviembre de 2014)

© Jupiterimages/Stockbyte

En sentido general, por estrés se entienden todas las cargas o exigencias que pueden provocar reacciones estresantes en las personas. Si el estrés persiste, puede afectar negativamente a la salud. No permitas que llegue hasta ese punto.

Tener reacciones de estrés en determinadas situaciones es algo completamente natural y no debe causar preocupación. Si nos fijamos en la evolución del ser humano, las reacciones de estrés le han ayudado a sobrevivir, especialmente en situaciones de grave peligro, ya que el estrés activa el organismo y le proporciona la mayor cantidad de energía posible para que esté preparado para un ataque o una huida. Por ejemplo, esta reacción permitía a nuestros antepasados reaccionar con la rapidez suficiente si se encontraban con un animal salvaje, ya fuese para luchar o huir. Sin embargo, hoy día una situación que provoca estrés desemboca raras veces en actividad física. Por esta razón, el estrés duradero o recurrente puede afectar negativamente a la salud.

El término estrés surge en tiempos recientes. Originariamente, es un término referido al comportamiento de los materiales, que describe la presión o las cargas que actúan sobre cuerpos duros y los pueden deformar. En los años 40, el médico y bioquímico Hans Selye utilizó la expresión estrés para referirse también a las personas y demostró por primera vez con sus investigaciones que las cargas también pueden tener consecuencias en el cuerpo humano. Entre tanto, el estrés y sus efectos en la salud se han convertido en objeto de estudio de distintas áreas de investigación, y el término se ha incorporado al vocabulario general.

El estrés se puede dar en todas las esferas de la vida, ya sea en el trabajo o en el tiempo libre. Tampoco está limitado a determinados grupos de edad ni reservado únicamente a los adultos, se puede padecer estrés ya en la niñez. Según las investigaciones, la mayoría de los casos de estrés están relacionados con el puesto de trabajo, donde la premura del tiempo y los plazos son los principales estresores (desencadenantes del estrés, factores de estrés); pero los problemas interpersonales también pueden provocar estrés.

Para muchas personas el estrés no es una excepción, sino un estado constante en su vida y, para algunos, incluso un elemento propio de su estilo de vida: estos piensan que solo son importantes y merecen reconocimiento aquellos que sufren estrés. Algunas personas creen que el estrés puede servir como disculpa de comportamientos maleducados e irrespetuosos.

Para evitar que el estrés continuo cause problemas de salud, también se deben tener fases de relajación. Ambas cosas deben estar en equilibrio. También resulta de ayuda mejorar la tolerancia al estrés individual, es decir, la habilidad para reconducir el estrés. Un buen manejo del estrés permite reconocer mejor los factores estresantes, reducirlos, suavizar las reacciones de estrés y evaluar de forma distinta algunas situaciones. No obstante, esto también significa que uno no solo debe analizar las exigencias externas, sino también las exigencias y pretensiones que se impone a sí mismo, es decir, trabajar en sí mismo y sus circunstancias individuales.

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