Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Prevenir el suicidio

Autor: Terry Gragera (5 de Septiembre de 2017)

© iStock

La prevención del suicidio es posible. Se estima que entre un 30 y un 40% de los suicidios consumados están precedidos de intentos autolíticos (autolesión) que no han tenido éxito. Saber reconocer sus señales de alarma y conocer cómo enfrentarse a ellas puede evitar muertes innecesarias. El suicidio es la primer causa de muerte entre los adolescentes europeos. En 2015 fallecieron por suicidio en España 3.602 personas según datos del INE, la primera causa de muerte no natural entre los españoles.

Actualmente, el suicidio es la primera causa de muerte violenta en el mundo.  Por grupos de edad, en los países desarrollados, el suicidio es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 24 años; la cuarta entre adultos de 35-45 años, y entre la quinta y la octava causa en personas de 45 a 65 años. 

Un 90% de las personas que intentan acabar con su vida padecen una enfermedad mental. El riesgo es más alto cuando hay depresión mayor, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad y consumo de drogas.

Si necesitas ayuda:

Teléfono de la Fundación ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes: 900 20 20 10 
Teléfono de la Esperanza: 717 003 717 para ayudar en la prevención del suicidio

Además, estos son otros de los factores de riesgo de la conducta suicida:

  • Padecer una enfermedad grave.
  • Haber recibido recientemente el alta médica de una unidad de hospitalización psiquiátrica. 
  • Haber intentado el suicidio anteriormente o haber manifestado pensamientos o ideación suicida. El riesgo es mayor cuantos más intentos ha habido, más se han ocultado estos o más graves han sido. 
  • Tener antecedentes familiares de suicidio.
  • Poseer un carácter con baja tolerancia a la frustración y altos niveles de agresividad e impulsividad. 
  • Falta de una red social de apoyo y aislamiento social.
  • Pertenencia a una familia con altos índices de hostilidad y crítica.
  • Haber sido víctima de abuso sexual o maltrato en cualquiera de sus formas.
  • Sensación intensa de desesperanza en el presente y hacia el futuro.
  • Vivencia de acontecimientos negativos, como el fallecimiento de un ser querido, una ruptura sentimental o la pérdida de trabajo.

Señales de alarma

Uno de los falsos mitos sociales en torno al suicidio es que la persona que tiene una intención firme de acabar con su vida no lo anuncia. Los expertos advierten de que eso no es realmente así y que, al contrario, hay que considerar seriamente todas las señales de alarma que puedan hacer intuir una conducta autolítica. Esos indicadores pueden ser tanto verbales como conductuales, y no deben ser interpretados como amenazas ni como chantajes emocionales, sino como avisos ante un riesgo real.

El suicidio puede responder a un impulso o a una planificación, pero en ambos casos hay determinados signos de aviso que pueden alertar. De hecho, se estima que un 90% de las personas que se suicidan han expresado anteriormente de forma inequívoca su intención. La realidad es que el porcentaje de víctimas de suicidio que no avisa de una u otra manera es muy bajo.

Estas son algunas de las señales de alerta ante el suicidio:

  • Hay un cambio brusco en la conducta habitual: los patrones de comida y de sueño se modifican.
  • La persona que estaba muy alterada, de repente parece tranquilizarse sin motivo aparente, o bien de forma súbita está muy irritable y excitada.
  • Comienza a beber o a tomar drogas de forma habitual. 
  • Se preocupa por concluir asuntos personales o familiares pendientes.
  • Se despide de forma escrita o verbalmente de alguien.
  • Realiza gestiones para cuando falte (testamento, seguro de vida…).
  • Regala objetos con gran valor sentimental para él.
  • Hace comentarios con mucha carga de desesperanza, falta de autoestima, visión negativa de su vida y de su futuro.
  • Verbaliza aspectos relativos a la muerte o al suicidio.
  • Confiesa sentirse desesperado o muy culpable por algún asunto.
  • Se hiere a sí mismo (aparece con cortes, heridas… que se ha infligido él).

Última revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (30 de Agosto de 2016)

Publicidad