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Úlcera por presión: causas

Autor: Redacción Onmeda (02. diciembre 2011)

La causa de las úlceras por presión es una presión constante ejercida contra la piel que pueden dar lugar a un deterioro de los pequeños vasos sanguíneos. En condiciones normales, la persona suele cambiar varias veces su posición durante el sueño, para evitar que partes del la piel queden comprimidas entre los huesos y la base sobre la que se apoyan. Mientras que en el caso de los pacientes en cama, esto no es posible ya que no pueden moverse ni girarse por sí mismos, quedando en la misma posición durante mucho tiempo. Esta presión permanente sobre la piel comprime los pequeños vasos sanguíneos de manera que la zona correspondiente queda privada del oxígeno de la sangre. La consecuencia es la muerte del tejido y la aparición de una úlcera por decúbito. Además de la presión ejercida, las fuerzas por cizallamiento y los correspondientes desplazamientos producidos por las capas del tejido, con el consiguiente deterioro de los pequeños vasos sanguíneos, son una de las causas principales para el desarrollo de un decúbito. Estas fuerzas por cizallamiento se producen al levantarse o deslizarse en la cama.

Zonas del cuerpo con mayor riego de úlceras por decúbito.

En principio, una úlcera por presión puede aparecer en cualquier parte del cuerpo que no esté protegida por músculos o tejido graso debido a una elevada presión de apoyo. En decúbito supino, las partes corporales más expuestas son, principalmente, el sacro, los talones y los codos, mientras que en decúbito lateral son el trocánter menor del fémur y los tobillos.

Las personas que llevan largo tiempo guardando cama y que suelen tener bastante limitada la capacidad de movimiento son las que presentan más riesgo de padecer una úlcera por decúbito. A este grupo pertenecen sobre todo las personas mayores, , paralíticas o enfermas de gravedad (tras un accidente, por ejemplo), los pacientes de apoplejía o de enfermedades como la esclerosis múltiple. Un empeoramiento del estado físico general, con desecación (exicosis) y adelgazamiento (caquexia) tan común entre las personas mayores que no pueden valerse suficientemente de sí mismas, así como fiebre y una fuerte sudoración, son elementos que favorecen las úlceras por decúbito.

Otro factor de riesgo importante en la aparición del decúbito es la incontinencia urinaria, Sya que favorece la ulceración al modificar la capa ácido-grasa protectora de la piel debido a la larga permanencia del enfermo sobre la humedad, que a su vez provoca la colonización de gérmenes sobre la zona afectada. Además, los afectados por enfermedades metabólicas, como una diabetes mellitus y trastornos circulatorios, en el caso, por ejemplo, de una insuficiencia coronaria (insuficiencia cardíaca), tienen mayores probabilidades de formar úlceras por decúbito.





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