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Trastorno afectivo estacional (depresión de invierno)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/Polka Dot Images

Los trastornos afectivos estacionales se refieren a los cambios en el estado anímico que se relacionan con una determinada época del año. En invierno es cuando estas alteraciones en el ánimo se dan con mayor asiduidad. Durante los meses de invierno, los días se acortan, oscurece antes, hace mal tiempo. El frío y la escasez de luz influyen en el estado de ánimo de muchas personas. Si esta situación de desánimo y abatimiento se prolonga durante más de dos semanas nos encontramos ante un trastorno afectivo estacional, y si se da en invierno, de una depresión invernal.

El trastorno afectivo (depresiones leves hasta de grado medio) es una de las enfermedades más habituales. Especialmente conocida es la depresión invernal, que se presenta durante los meses de otoño e invierno. Hay muchos síntomas que ponen de manifiesto estos trastornos afectivos. Los pacientes están abatidos, desanimados, cansados y a menudo sienten un especial apetito por los dulces. Este estado de ánimo, si es prolongado, influye negativamente en el humor de los pacientes. Los pacientes ven como los contactos sociales empiezan a limitarse y se entra en un círculo vicioso en el que el afectado se siente cada vez más solo y sin ilusión por realizar actividades y aficiones. Es posible que el paciente manifieste molestias físicas sin una causa orgánica, como por ejemplo, dolor de cabeza o problemas estomacales o intestinales, que pueden ser indicios de una depresión invernal.

Las posibles causas para un trastorno afectivo estacional son numerosas. El estrés permanente o algún incidente grave, por ejemplo, pueden ser causas de un trastorno de este tipo. En el caso de la depresión invernal, la escasez de luz en los meses de otoño e invierno suelen ser agentes causantes, que desequilibran las hormonas y los neurotransmisores del cerebro.

El desarrollo de un trastorno afectivo estacional suele ser siempre el mismo. En el caso de una depresión de invierno los primeros síntomas suelen iniciarse en los últimos días de otoño y remiten en primavera. Hasta los más vulnerables tienen la posibilidad de mitigar y disminuir los efectos. El tratamiento tendrá siempre en cuenta cómo de acentuado es el trastorno afectivo.

Los trastornos afectivos como la depresión invernal pueden evitarse. Realizar ejercicio o actividades al aire libre permite aprovechar las horas de luz y producir la hormona “de la felicidad” o serotonina, que mitiga el estado depresivo.


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