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Toxoplasmosis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/iStockphoto

La toxoplasmosis es una enfermedad por lo general de evolución inofensiva. Sin embargo, durante el embarazo o en personas con déficit de inmunidad esta enfermedad puede suponer un riesgo.

El agente patógeno de la toxoplasmosis es el protozoo Toxoplasma gondii. Algunos mamíferos y aves son huéspedes intermediarios de este parásito, siendo los huéspedes definitivos siempre los gatos. Los seres humanos pueden infectarse a través de las heces de los gatos, como por ejemplo, al limpiar la caja de arena de estos animales. Además, también es posible contraer una infección por toxoplasmosis a través del consumo de carne cruda o medio cocinada. La mayoría de las infecciones pasan desapercibidas. Sin embargo, si la primera infección ocurre durante el embarazo, esto puede ocasionar daños en el feto o incluso su muerte. La toxoplasmosis también puede ser peligrosa para las personas con déficit en el sistema inmunitario.

El diagnóstico de la toxoplasmosis se basa, en primer lugar, en la presencia de determinados anticuerpos en sangre. Durante el embarazo es recomendable repetir esta exploración varias veces. El tratamiento de la toxoplasmosis con antibióticos solo es necesario en personas con riesgo o en los pacientes con molestias. Tras haber superado la toxoplasmosis se es inmune a esta de por vida.


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