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Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar
La enfermedad del SIDA se desarrolla a partir de una infección por VIH y viene causada por su virus de inmunodeficiencia humana. El VIH contiene como sustancia ARN (ácido ribonucleico), al contrario que otros muchos virus o células humanas cuya información genética se guarda en forma de ADN (ácido desoxirribonucleico). Por este motivo, el VIH se define más bien como un virus ARN dentro del grupo de los retrovirus.
Se conocen dos clases de VIH: el VIH-1, presente a nivel mundial, y el VIH-2, que se halla principalmente en Sudáfrica.
Ambos tipos de virus se diferencian en su sustancia genética, el ARN. Así, el ARN del VIH-2, denominado virus del SIDA de los monos, es similar al de los macacos verdes, mientras que el VIH-1 se asemeja más al de los chimpancés. Es probable que antes de la explosión y rápida extensión del SIDA en la década de 1980 hubiera muchas personas ya infectadas con este virus del mono.
La sustancia genética del VIH está rodeada por una envoltura de proteína. La propiedad de esta envoltura hace posible que el virus se adhiera a las células inmunes humanas como las células T auxiliares (también conocidas como células T). Las células T infectadas son destruidas por el virus, de manera que se produce la debilitación del sistema inmunitario a largo plazo. Esto favorece la aparición de otras enfermedades.
El VIH se transmite, principalmente, por la sangre y el esperma. Por eso, las personas que tienen relaciones sexuales sin protección o los drogodependientes que intercambian las jeringuillas son los más propensos a padecer la transmisión del VIH. En España, el 79% de los casos de VIH en el 2010 fueron por vía sexual.
En el caso de las relaciones sexuales, la transmisión del VIH puede producirse por las siguientes situaciones:
Menos del 1% de las transmisiones del VIH en el año 2010 se produjeron en el parto porque la madre VIH positiva infectó al niño. Esta forma de transmisión está unida a un riesgo especialmente elevado, ya que si no se toman las medidas de prevención adecuadas durante el nacimiento la posibilidad de que una madre VIH positiva transmita la enfermedad al bebé es del 15 al 20%.
También el trasplante de órganos de un donador VIH positivo puede infectar al receptor. El riesgo de infección en pacientes que necesitan una transfusión sanguínea o un producto sanguíneo es muy poco frecuente, gracias a los estrictos controles a los que están sometidos.
Hablar de una “transmisión del SIDA” es erróneo e incorrecto, ya que puede aparecer como consecuencia de una infección por VIH pero no tiene porqué. Lo que se transmite es el patógeno (VIH) no la enfermedad (SIDA).
Pero, ¿cuál es realmente la posibilidad de infectarse con el VIH? Una transmisión del VIH depende de diversos factores. La mayor parte tiene que ver con la cantidad de patógenos transferidos: cuantos más entren en el cuerpo, más posibilidades existen de contraer el VIH. Además, las características determinadas del patógeno también juegan un papel (la denominada virulencia, es decir, la facultad de desencadenar una enfermedad), así como el estado de salud de la persona a la que se transmite el virus.
Es muy difícil determinar con exactitud cuál es el riesgo individual de infectarse con el VIH. Solamente es posible establecer datos estadísticos. Existen ejemplos de personas infectadas tras un único contacto de riesgo, pero también es posible que contactos repetidos con un infectado por VIH (relaciones sexuales de años sin protección, por ejemplo) no tengan consecuencia alguna. Desde el punto de vista estadístico y según la vía de transmisión, por cada 1000 contactos de riesgo se producen entre una y diez infecciones por VIH.
También el material de transmisión determina la posibilidad de una transmisión del VIH. Las personas con VIH positivo suelen tener las mayores concentraciones del virus en la sangre, el líquido seminal, la secreción vaginal y en la superficie de la mucosa intestinal. En el resto de los líquidos corporales la concentración del virus del HI es considerablemente menor y aunque en teoría la transmisión es posible, aún no se ha determinado ningún caso. El VIH no se transmite por infecciones por patógenos en el aire.
El tiempo de incubación de una infección por VIH, es decir, el tiempo desde la infección por VIH hasta la erupción del SIDA, es muy diferente en cada cual y puede ir desde algunos meses hasta más de quince años. En la duración de esta fase también influyen diversos factores, como medicamentos, estilo de vida, estado psíquico y enfermedades acompañantes.
Una “infección del SIDA” como tal no existe: es una infección por VIH.
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