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Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dra. María Arriaga
Las infecciones de sarampión pueden adoptar cursos muy diferentes. La evolución dependerá, entre otras cosas, de la situación inmunitaria del infectado y del tratamiento. En algunos casos, pueden darse complicaciones debidas al sarampión.
Las complicaciones en el sarampión aparecen con relativa frecuencia, sobre todo en niños menores de 5 años y adultos mayores de 20 años. Las complicaciones pueden ser causadas por el propio virus y por infecciones bacterianas adicionales.
Las complicaciones causadas directamente por el virus del sarampión afectan especialmente a las vías respiratorias y al cerebro. En las vías respiratorias puede formarse una bronquitis y una bronconeumonía que, sobre todo en países en vías de desarrollo, son responsables de muchas defunciones. Por ello resulta tan importante una vacunación preventiva.
Una complicación especialmente temida es la encefalitis causada por el sarampión. Se desarrolla entre el cuarto y el séptimo día posteriores a la aparición de la erupción cutánea (exantema). La encefalitis puede aparecer en 1 de cada 1000 casos y provoca alteraciones de la conciencia, calambres, ataques epilépticos y parálisis. En muchos casos, esta encefalitis cura completamente, pero en un porcentaje que varía entre el 20 y el 30% de los afectados por encefalitis por sarampión, permanecen daños cerebrales que pueden manifestarse en cambios de personalidad o parálisis. Alrededor del 10 al 20% de los enfermos muere. Una complicación extremadamente rara provoca la desintegración progresiva del tejido cerebral y de la médula espinal. Esta complicación denominada panencefalitis esclerosante subaguda (SSPE) es muy rara y se presenta de 2 a 17 años después de haber padecido sarampión. A pesar de las investigaciones, esta enfermedad no tiene cura y termina casi siempre en una evolución desfavorable hacia un estado de caquexia en que cualquier enfermedad intercurrente va a acabar con la vida del paciente.
Se produce una superinfección bacteriana cuando, además de una infección por el virus del sarampión se presenta también una infección adicional. En la mayoría de los casos se ven afectadas las encías con una inflamación ulcerosa de la mucosa bucal (estomatitis ulcerosa), el ojo con una queratitis, que puede provocar ceguera, y los oídos con una otitis media. Dependiendo del tipo de bacteria, estas complicaciones pueden ser tratadas específicamente con antibióticos. Existe indicio de superinfección bacteriana cuando durante el estadio principal (periodo exantemático), la fiebre no desciende o incluso asciende una tercera vez.
Una infección por sarampión debilita temporalmente el sistema inmunitario. Además de la infección por bacterias, también pueden manifestarse otras complicaciones que juegan un papel importante especialmente en países en vías de desarrollo. Así, un sarampión puede debilitar el sistema inmunitario hasta tal punto, que favorezca otras infecciones. Si en el momento del contagio con sarampión, existe ya otra enfermedad como infecciones con parásitos o tuberculosis, las molestias de la enfermedad pueden acentuarse aún más.
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