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Rotura de menisco

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Laura Osuna (13 de Diciembre de 2016)

© Jupiterimages/Stockbyte

El menisco es el disco cartilaginoso de la articulación de la rodilla en forma de media luna. En cada rodilla hay un menisco interno y otro externo. La rotura de menisco es el doble de frecuente en los hombres que en las mujeres.

La rotura de menisco puede producirse por una lesión o por desgaste articular. Las malformaciones congénitas de los discos de cartílago (por ejemplo, el menisco discorde) también pueden ser la causa de una rotura de menisco.

El tratamiento puede ser tanto conservador como quirúrgico. Este último se puede hacer por artroscopia, que consiste en la extirpación o sutura del menisco.

Incidencia

La rotura de menisco afecta con mayor frecuencia al tercio posterior del menisco interno; ahí se producen más de la mitad de las roturas. El menisco externo resulta bastante menos afectado, ya que tiene más movilidad que el interno, que está soldado al ligamento interno.

Las roturas de menisco en las que se lesionan simultáneamente los ligamentos estabilizadores de la rodilla corresponden a la rotura del menisco interno. Afecta sobre todo a personas jóvenes y activas. Las causas son el deporte excesivo y los accidentes. La rotura de menisco que no provoca lesiones simultáneas de los ligamentos se da en edades más avanzadas. Estas roturas suelen ser más complicadas, ya que van acompañadas del desgaste del menisco propio de la edad.

Rotura del menisco interno: ¿qué es el menisco interno y cómo se produce su rotura?

Esta lesión afecta el doble de ocasiones a los hombres que a las mujeres. Esto puede deberse a que los hombres practican más a menudo deportes como el fútbol y ejercen trabajos en los que se producen lesiones de menisco constantes, como obreros o jardineros.

Definición

La rotura de menisco se define como una lesión en los discos del cartílago de la rodilla (menisco). La rotura de menisco se produce bien como consecuencia de un trauma (por ejemplo, un accidente), por el desgaste del tejido cartilaginoso o por una combinación de ambos. Las roturas se dividen según su localización (tercio del menisco anterior, medio o posterior) o su forma (vertical, horizontal, transversal, en asa de cubo, lobular.

El menisco

El menisco es un disco de cartílago de la articulación de la rodilla en forma de media luna. En cada rodilla hay un menisco interno y otro externo. Están situados entre la cabeza de la tibia y el final del fémur. Los meniscos proporcionan una combinación perfecta en la articulación de la rodilla para que las superficies de las articulaciones del fémur y de la tibia encajen a pesar de su forma diferente. Junto con el cartílago de las superficies de las articulaciones, los meniscos compensan las superficies irregulares. Para ello, los meniscos absorben aproximadamente un tercio del peso y lo dividen en partes iguales sobre la articulación de la rodilla. Ejercen de distribuidores del peso, de frenos, de amortiguadores y de estabilizadores.

Causas

Las causas de la rotura de menisco suelen ser lesiones o daños que se producen debidos al desgaste. Las malformaciones congénitas de los discos de cartílago (por ejemplo, el menisco discorde) también pueden ser la causa de una rotura de menisco.

Las lesiones de menisco agudas se producen principalmente en los deportes en los que se realizan giros repentinos y paradas bruscas, tales como el tenis, el fútbol o el esquí. La combinación de la tensión y la rotación producen fuerzas de cizallamiento en las articulaciones. Estas conducen a menudo a una combinación de rotura de menisco y rotura de ligamentos. Asimismo, la actividad deportiva regular como el footing sobrecarga con el paso de los años el tejido cartilaginoso y puede derivar en una lesión del menisco.

La rotura de menisco se puede deber también a otras causas. El tejido cartilaginoso, al contrario que otros tipos de tejido, solo se puede nutrir indirectamente a través del líquido sinovial, por lo que los cartílagos tienen una capacidad muy limitada para regenerarse. Por lo tanto, con la edad el menisco se torna frágil y pierde resistencia. A lo largo de los años se van formando finos huecos (fisuras) que pueden desencadenar en una rotura si se les somete a cargas continuas. Este tipo de desgastes y roturas de menisco pueden aparecer ya a edades tempranas, por ejemplo si se somete a esfuerzos por actividades que le exigen estar de rodillas durante mucho tiempo.

Las posiciones incorrectas de las piernas también pueden causar o favorecer una lesión del menisco. En las personas con las piernas arqueadas, el menisco interno resulta casi siempre afectado, mientras que en las piernas en X, el daño es mayor en el menisco externo.

Síntomas

Si la rotura de menisco se debe a un accidente, los síntomas más característicos son dolores agudos e hinchazón en la articulación de la rodilla. Si la rotura de menisco se origina por el desgaste, los síntomas son: dolores en aumento en la rodilla, que aparecen sobre todo tras el esfuerzo físico, y una sensación de inestabilidad. Las partes desgarradas del menisco actúan con frecuencia como cuerpos extraños en la articulación. Si se interponen entre las superficies de las articulaciones, pueden conducir a limitaciones en el movimiento y la capacidad de esfuerzo muy dolorosas. A veces pueden escucharse ruidos sordos y chasquidos. En algunos casos, la articulación llega a bloquearse por completo.

Como los meniscos lesionados ya no pueden cumplir su misión como amortiguadores, los cartílagos de las articulaciones soportan una carga mayor. Por este aumento en la carga, estos se lesionan y liberan determinadas sustancias, la articulación se inflama y se produce un derrame en la articulación, casi siempre muy doloroso. La rodilla se hincha y se sobrecalienta de repente.

Diagnóstico

Para poder establecer el diagnóstico de la rotura de menisco, puede ser muy útil tener información sobre esfuerzos continuados o accidentes previos, además de la descripción de las molestias agudas. Mediante la manipulación controlada y unas pruebas especiales, el médico puede descubrir rápidamente la rotura de menisco y las posibles lesiones secundarias de la rodilla y con ello asegurar el diagnóstico.

En caso de derrame articular en la rodilla, una punción articular y el examen del líquido que se extraiga pueden proporcionar más información al respecto. En una radiografía el médico puede descartar las lesiones óseas y asegurar los daños ocasionados por el desgaste. Si tras estos estudios no queda claro si se trata de una rotura de menisco, la tomografía por resonancia magnética (TRM) o la artroscopia son dos métodos bastante fiables para establecer un diagnóstico inequívoco.

Tratamiento

En caso de rotura de menisco, el objetivo del tratamiento es disminuir el dolor o conseguir que desaparezca por completo. Además, debe servir para restablecer la movilidad y función de la articulación de la rodilla.

Básicamente se pueden distinguir dos tipos de procedimientos que pueden emplearse en el tratamiento de la rotura de menisco: el tratamiento conservador sin cirugía y el tratamiento quirúrgico. Las roturas pequeñas y estables pueden tratarse de forma conservadora (por ejemplo, con terapia de movimiento y medicamentos), aunque en la mayoría de las lesiones de menisco es necesaria la cirugía. Debido a su importante función de amortiguación y apoyo, se intenta conservar la mayor parte posible del menisco.

Tratamiento conservador

Si el médico realiza un tratamiento conservador para la rotura de menisco, en primer lugar es necesario conocer la evolución natural de la enfermedad. Para ello, el médico explica de qué manera influye el comportamiento de las articulaciones en la vida diaria (por ejemplo, evitar ponerse en cuclillas o practicar deportes que impliquen cambios bruscos de dirección). Si se realiza fisioterapia regularmente, los afectados pueden fortalecer una musculatura débil (sobre todo mediante el ejercicio en la musculatura de los muslos). La electroterapia puede apoyar este tratamiento. También puede aliviar algo de peso en las rodillas con el uso de muletas. Si además de la rotura de menisco padece artritis, vel dolor se alivia enfriando la articulación.

En las lesiones tales como la rotura de menisco, el tratamiento con medicamentos va dirigido al dolor y las inflamaciones. Se pueden utilizar antiinflamatorios sin cortisona (antirreumáticos no esteroideos). En casos aislados, si las molestias son muy fuertes, pueden inyectarse anestésicos locales y antiinflamatorios (por ejemplo, cortisona) directamente sobre la articulación de la rodilla.

Tratamiento quirúrgico

Mientras que hasta hace 20 años los cirujanos y los ortopedas tenían que operar muy a menudo las roturas de menisco, en la actualidad la mayoría de los casos pueden tratarse mediante una artroscopia con anestesia general o local. Es posible incluso realizar las intervenciones de forma ambulatoria, aunque en algunos casos es necesaria la hospitalización. La estancia en el hospital en estos casos no suele durar más de una semana. La cirugía abierta solo es necesaria si, además de la rotura de menisco, resultan también afectados los huesos o los ligamentos.

En el tratamiento quirúrgico se puede distinguir entre la extracción parcial del menisco (más común) y la sutura de menisco.

En la extracción parcial del menisco se extraen todas las partes del menisco destrozadas y dañadas. Si existe inestabilidad en la rodilla o una mala alineación de las piernas, el cirujano puede emplear ligamentos artificiales o corregir los huesos quirúrgicamente (osteotomía). Ya que, sobre todo en los jóvenes afectados, la eliminación total del menisco puede conllevar a una artrosis temprana, en casos excepcionales puede realizarse un implante de colágeno de parte del menisco.

Con la sutura de menisco es posible conservar todo el tejido cartilaginoso mediante la restauración del menisco. Tras suavizar los bordes de la rotura, el cirujano sutura el menisco y lo restaura a su forma original. Este método se recomienda en pacientes jóvenes, ya que en estos casos el menisco no tiene ningún desgaste significativo.

En muchos casos se emplean ambos tratamientos combinados (la extracción parcial del menisco y la sutura de menisco) para recuperar la mayor cantidad posible de tejido cartilaginoso sano.

Evolución

Aparte de los riesgos generales que suponen la cirugía y la anestesia, es muy poco probable que surjan complicaciones en la evolución de los casos de rotura de menisco. Durante la intervención pueden aparecer en casos excepcionales lesiones en los cartílagos, los ligamentos, las mucosas o los nervios. Aunque las infecciones son poco frecuentes, pueden derivar en complicaciones graves como rigidez en las articulaciones, por lo que es importante seguir el tratamiento correspondiente (por ejemplo, con antibióticos).

Complicaciones

Aparte de los riesgos generales que suponen la cirugía y la anestesia, es muy poco probable que surjan complicaciones en la evolución de los casos de rotura de menisco. Durante la intervención pueden aparecer en casos excepcionales lesiones en los cartílagos, los ligamentos, las mucosas o los nervios. Aunque las infecciones son poco frecuentes, pueden derivar en complicaciones graves como rigidez en las articulaciones, por lo que es importante seguir el tratamiento correspondiente (por ejemplo, con antibióticos).

Pronóstico

Si la ruptura de menisco es por una lesión, el pronóstico es favorable si la ruptura se produce en una zona del menisco cercana a la base y bien irrigada. Las manifestaciones de desgaste mejoran sin necesidad de tratamiento. Si la rotura de menisco no se trata a tiempo, puede derivar en pérdida de líquido articular, otras lesiones en los cartílagos por obstrucción o artrosis. Una rotura parcial puede evolucionar a una rotura completa del menisco. Tras un tratamiento con sutura de menisco, las posibilidades de curación van del 30 al 100%, aunque siempre existe el riesgo de que se produzca una nueva rotura. La extirpación parcial puede ocasionar una sobrecarga del cartílago articular y reducción de la estabilidad. El riesgo de padecer artrosis en la rodilla afectada va del 50 al 80%. Además, en los casos de rotura de menisco, el pronóstico y la posibilidad de curación dependen en gran medida de otras lesiones relacionadas, por ejemplo, en los ligamentos.

Atención postoperatoria

Tras una operación de rotura de menisco, los afectados deben ir ejercitando la rodilla poco a poco para que vaya realizando las actividades diarias. Dependiendo del procedimiento quirúrgico y la gravedad de la rotura de menisco, se debe aliviar el peso en la rodilla durante un tiempo tras la intervención mediante el uso de muletas. Podrá volver a practicar deporte con normalidad después de 4 a 6 semanas de la extirpación parcial, y en el caso de una sutura de menisco, de 3 a 9 meses después. La fisioterapia puede entrenar la musculatura, con lo que mejora la orientación muscular de la articulación. Además, las posibilidades de curación aumentan con la ayuda de ejercicios de coordinación o la electroterapia.

Prevención

La rotura de menisco puede prevenirse si se evitan determinados movimientos como ponerse en cuclillas bruscamente o los deportes que sobrecargan las articulaciones (fútbol, balonmano, tenis o esquí, por ejemplo). Es muy recomendable calentar antes de practicar estos deportes y colocarse los protectores adecuados. Se puede conservar la movilidad de la rodilla (e incluso mejorarla) con la práctica de deportes de bajo impacto en las articulaciones tales como el ciclismo, la natación o determinados ejercicios gimnásticos.

En las actividades diarias que requieran estar mucho tiempo sentado es importante intentar cambiar de posición muy a menudo. Ante una lesión en el menisco, es aconsejable disminuir el sobrepeso.


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