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Rotura del ligamento cruzado: cirugía

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

En la mayoría de los casos, si practica deporte y el ligamento cruzado afectado es el anterior, el tratamiento consiste en una cirugía. Si se trata del ligamento cruzado posterior, se aplica la cirugía si el tratamiento conservador no ha funcionado y la rodilla sigue siendo inestable.

Si se emplea la cirugía, la intervención puede realizarse inmediatamente (en las primeras horas tras el accidente) o más tarde (en cuanto disminuye la inflamación y puede estirar la rodilla totalmente y puede doblarla hasta cierto punto). En la mayoría de los casos, la cirugía se realiza de dos a cuatro semanas después de la rotura del ligamento cruzado. Las desventajas del tratamiento quirúrgico de la rotura del ligamento cruzado son la duración de la rehabilitación y la tardanza en recuperar la capacidad para trabajar (unas 16 semanas).

Como la sutura del ligamento cruzado no ofrece las garantías deseadas, el tratamiento suele consistir en sustituir el ligamento roto en la rodilla por medio de un trasplante. Para realizar la cirugía se realizan incisiones muy pequeñas: el cirujano coloca el trasplante de tendón con la ayuda de una artroscopia en el ligamento cruzado por canales perforados en el fémur y la tibia y lo fija, por ejemplo, con tornillos.

En el tratamiento quirúrgico se emplea sobre todo una parte del tendón entre la rótula y la tibia (tendón rotuliano) como trasplante en el caso de la rotura del ligamento cruzado. También pueden emplearse los músculos semitendinosos (del muslo) o, en menos ocasiones, tendones extraídos de cadáveres. La ventaja de los músculos semitendinosos radica sobre todo en que la cicatrización del lugar de donde se extrae es menos dolorosa que la del tendón rotuliano. Si se diera el caso de un trasplante de un cadáver, no hay dolor ya que no hay lugar de donde se trasplantó, aunque en este caso puede darse una reacción de rechazo.

En caso de una rotura del ligamento cruzado anterior, el tratamiento quirúrgico suele tener resultados satisfactorios: las posibilidades de que pueda volver a practicar deporte son buenas. Sin embargo, en el caso de la rotura del ligamento cruzado posterior las posibilidades de éxito de la reconstrucción de los ligamentos son menores, aunque tras la cirugía la rodilla suele recuperar bastante estabilidad.

Postoperatorio

Tras la operación de una rotura del ligamento cruzado es necesario un tratamiento postoperatorio para garantizar su éxito: como la rodilla no puede soportar el peso normal de inmediato, el médico le coloca una férula especial. Debe llevar esta protección en la rodilla de seis a doce semanas, dependiendo de la estabilidad del reemplazo del ligamento cruzado. También es necesaria la fisioterapia tras la cirugía, para fortalecer la musculatura del muslo e ir cargando la rodilla gradualmente con más frecuencia y peso.





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