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Resfriado

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (10 de Noviembre de 2016)

© iStock

El resfriado o catarro es una de las enfermedades más habituales. Por término medio, los adultos la contraen entre dos y cinco veces al año, mientras que los niños en edad preescolar la padecen incluso de cuatro a ocho veces. Se caracteriza por la infección aguda de las vías respiratorias altas. En la mayoría de los casos esta infección está provocada por virus.

El resfriado o catarro suele aparecer tras la exposición al frío, cuando el cuerpo se encuentra debilitado. Los síntomas típicos de esta infección de las vías respiratorias son tos, rinitis, ronquera y dolor de garganta. Aunque estas molestias resulten incómodas, el resfriado es inofensivo en la mayoría de los casos y remite en un plazo de entre ocho y diez días.

Los agentes patógenos más habituales del resfriado son los rinovirus, los coronavirus, los adenovirus y el virus sincitial respiratorio. También los virus de la gripe (virus influenza) pueden desencadenar un catarro. En algunos casos, en los que la presencia de un cuadro sintomático poco específico hace pensar en un catarro, es muy posible que se trate, sin embargo, de una gripe, aunque de curso leve. La infección de la gripe puede resultar mortal en determinados pacientes, por lo que es importante establecer, en un estadio temprano, si la afección corresponde a una gripe o a un resfriado común. El tratamiento es más efectivo cuanto antes se inicie.

Dado que existen más de 200 virus diferentes que pueden provocar un catarro, a día de hoy no hay disponible ningún fármaco efectivo frente a los desencadenantes de esta afección. Por tanto, el tratamiento se centra principalmente en paliar las molestias, por ejemplo, por medios caseros como realizar vahos, la toma de bebidas calientes con miel, comprimidos masticables o reposo. Los antibióticos solo son de utilidad en los resfriados provocados por virus cuando existe paralelamente una por bacterias (infección bacteriana secundaria o sobreinfección bacteriana), ya que, de lo contrario, estos medicamentos contribuyen poco o nada a curar la afección.

Es imposible prevenir al 100% un catarro, aunque es cierto que estimular las defensas reduce el riesgo de padecer un resfriado. Una alimentación equilibrada, suficientes horas de sueño y la práctica habitual de ejercicio físico fortalecen el sistema inmunitario, de modo que uno es capaz de protegerse con mayor eficacia de los agentes patógenos del resfriado.


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