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Resfriado: diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda (01. julio 2014)

El diagnóstico del resfriado se efectúa en base a las molestias descritas por el paciente (anamnesis) y la exploración física (diagnóstico clínico). En este último llama la atención en primer lugar la mucosa enrojecida en nariz y faringe. La presencia de placas blanquecinas en las amígdalas es un indicativo de amigdalitis bacteriana, que se trata por medio de antibióticos.

Resulta complejo establecer la diferenciación entre un resfriado, sobre todo cuando es vírico, y una gripe. Un análisis sanguíneo puede ayudar a establecer el diagnóstico correcto mediante la valoración de determinados marcadores inflamatorios.

En sujetos previamente sanos, la exposición de las molestias y la exploración son más que suficiente para diagnosticar un resfriado. Si existe la sospecha de una neumonía o el curso de la enfermedad es atípico o prolongado, resulta aconsejable realizar un examen radiológico de los pulmones. Además, el facultativo estudia el hemograma del paciente. En personas con enfermedades pulmonares conocidas, el médico puede analizar el esputo en busca de agentes patógenos. Solo en casos excepcionales se requiere la realización de una broncoscopia o una tomografía axial computarizada (TAC).





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