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Rabia: causas

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

La causa de la rabia es la infección con un virus determinado. Este virus pertenece al grupo de los virus ARN, de forma cilíndrica, los denominados rhabdovirus. Este causante de la rabia se halla sobre todo en animales salvajes (zorros, tejones, martas y corzos) y en animales domésticos (ganado vacuno, ovejas, cabras, caballos, así como perros y gatos). No obstante, en Europa y en EEUU los animales infectados más difíciles de controlar son los murciélagos.

En la época en que la rabia en animales salvajes y domésticos no estaba todavía extinguida en Europa como ocurre hoy en día gracias a las medidas de control a largo plazo (sobre todo, a los cebos con vacuna), la mayoría de los animales se contagiaban por mordeduras de zorros; la causa más frecuente de contagio en las personas era la mordedura de un perro o un gato infectado. Los animales y las personas pueden infectarse de las siguientes maneras a través de la saliva infectada por virus, cuando la saliva accede al cuerpo a través de la piel lesionada:

  • Cuando un animal doméstico o salvaje con rabia o sospecha de esta, muerde produciendo sangrado o excoriaciones.
  • Cuando un animal doméstico o salvaje con rabia o sospecha de ésta, araña o chupa, entrando en contacto con las mucosas o heridas del paciente.

En la zona infectada, el virus de la rabia se multiplica en primer lugar en las células musculares. Después, los virus emigran a través de los nervios hacia el cerebro, donde se siguen reproduciendo. Desde ahí, los virus de la rabia acceden a las glándulas salivales, al páncreas y a las glándulas de los folículos pilosos, donde se siguen reproduciendo. De esta manera al estar en contacto con glándulas excretoras, pueden transmitir la enfermedad a otros (saliva, secreciones digestivas, sudor).

Periodo de incubación

En la rabia, el periodo de incubación, es decir, el tiempo entre el contagio y el brote de la enfermedad, asciende a una media de tres a ocho semanas, en casos extremos también a menos de nueve días, e, incluso, a uno o más años.

La duración del periodo de incubación depende en gran medida de la cantidad de virus transmitido y de lo alejada que esté la mordedura del cerebro.

En heridas en la cabeza, el periodo de incubación es más corto que en heridas en brazos y piernas.





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