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Quiste de Baker: tratamiento

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

El tratamiento del quiste de Baker atiende al tipo de lesión. Los tratamientos pueden ser conservadores o quirúrgicos.

El objetivo del tratamiento es reducir la inflamación y el dolor de la corva de forma permanente. En primer lugar, el quiste de Baker se trata con medidas conservadoras, que particularmente en la infancia alivian permanentemente las molestias, aunque no cambien nada la causa. Si el tratamiento conservador no produce una mejora significativa se puede realizar una operación. Si la causa del quiste de Baker es conocida (por ejemplo, en caso de daño del menisco) una operación puede ser el tratamiento primario para que no se forme un quiste nuevo.

Terapia conservadora

El tratamiento conservador suele ser la primera opción. Los fármacos antinflamatorios no esteroideos se suelen pautar en primer lugar, sobre todo, los medicamentos no esteroides (sin cortisona) como el ibuprofeno o el diclofenaco.

La aspiración del contenido líquido del quiste de Baker o la inyección de cortisona no son tratamientos recomendados y, por este motivo, no se suelen emplear para el tratamiento de este tipo de quiste.

Terapia operatoria

Si tras dos a tres años con tratamiento conservador el quiste de Baker no remite se recomienda la extirpación completa del quiste.

En los quistes de Baker asociados con la cápsula articular se debe tener cuidado de que quede unido el tallo que forma la conexión entre el quiste y la articulación de la rodilla.

Después de la cirugía se examinan las estructuras del quiste extirpado para detectar o excluir tumores malignos.





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