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Psoriasis: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Elisa Ceresuela (6 de Abril de 2016)

Los síntomas de la psoriasis se alivian mediante diferentes tratamientos que dependen de la gravedad de la enfermedad y de cada paciente. Estos tratamientos buscan que de forma transitoria los afectados estén asintomáticos o puedan librar la piel de lesiones (blanquear, limpiar o aclarar las lesiones), pues, todavía no se ha encontrado un tratamiento que la cure para siempre. Los medicamentos para la psoriasis lo consiguen reduciendo la inflamación y frenando la proliferación de los queratinocitos de la epidermis.

El espectro de tratamientos para la psoriasis va desde cremas hasta potentes medicamentos supresores del sistema inmune. Se diferencia en general el tratamiento tópico del tratamiento sistémico. La base fundamental para todos los tratamientos es un cuidado especial de la piel regularmente. Además, el tipo de tratamiento depende de la gravedad de la enfermedad, el estilo de vida de la persona, las enfermedades que tenga, su edad y sus preferencias.

El dermatólogo puede aconsejar medicamentos para aplicar en la piel, recomendar la exposición a la luz ultravioleta (fototerapia) y, finalmente, para la psoriasis más intensa puede aconsejar medicamentos orales, subcutáneos, intramusculares o intravenosos (tratamientos sistémicos). Todas estas modalidades terapéuticas pueden administrarse solas o combinadas.

Por lo general, si la afectación es leve o moderada, se inicia con un tratamiento tópico. Si los tratamientos tópicos no son efectivos, se puede requerir el uso de la fototerapia o al tratamiento sistémico. El criterio es usar primero los tratamientos con menos efectos secundarios y sólo pasar a otros más agresivos si los primeros no funcionan.

Existe un amplio abanico de tratamientos. Aunque todos los tratamientos de la psoriasis son efectivos para mucha gente, ninguno lo es para todo el mundo, ya que la respuesta a cada tratamiento varía de una a otra persona. En ocasiones, la psoriasis se hace resistente a un tratamiento y por lo tanto debe usar otro. A veces, se dan remisiones espontáneas. Por todo ello, es importante que el dermatólogo administre un tratamiento personalizado en cada caso.

Resumiendo, el tratamiento de la psoriasis se basa en tres pilares con el objetivo de evitar que la piel se inflame y se engrose:

  • Tratamiento tópico o local
  • Tratamiento sistémico (medicamentos orales, subcutáneos, intramusculares o intravenosos)
  • Fototerapia

Tratamiento tópico

Los principios activos que actúan de forma tópica se aplican en forma de cremas, pomadas o lociones. Además hay productos para añadir al agua de baño. Aun si la piel está bien, precisa de un esmerado cuidado. Para el uso diario se recomiendan cremas que contengan urea para mantener la piel bien hidratada.

Hidratar la piel después de la ducha/baño ayuda a minimizar el picor y mejora las lesiones. Aceites y cremas hidratantes ayudan a mantener la piel suave e hidratada, lo cual previene la irritación. Están indicados dentro del tratamiento preventivo y mantenimiento, nunca como tratamiento de un brote

Los tratamientos tópicos de la psoriasis incluyen derivados de vitamina D, derivados de la cortisona y pomadas con ditranol o retinoides. El ditranol evita el crecimiento excesivo de células y la inflamación. El retinoide es un derivado de la Vitamina A y también se usa en otros problemas dermatológicos como el acné.

Durante el brote agudo de psoriasis hay que tratar la capa de piel engrosada mediante sustancias como ácido salicílico y urea. A partir de ahí se podrán aplicar medicamentos contra la inflamación que puedan llegar a su objetivo que es la célula de la piel.

Tratamiento sistémico

Pese a que todavía no se trata de un método de curación definitivo, en el año 2015 la Agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el principio activo secukinumab, un medicamento que consigue transformar la piel afectada de psoriasis en placas moderada a grave, que se administra por vía subcutánea, y consigue restablecer una piel sana o casi sana.

 La inflamación de la piel propia de la psoriasis se produce cuando una proteína (interleucina (IL)-17A) se une con su receptor. El principio activo secukinumab se encarga de evitar que esta unión se produzca, evitando así la inflamación de la piel y remitiendo notablemente la psoriasis en placas moderada a grave. Las inyecciones de secukinumab deben realizarse periódicamente a lo largo de toda la vida del paciente para que el principio activo pueda hacer efecto.

Los tratamientos sistémicos suelen estar indicado para los casos leves a graves de psoriasis. El tratamiento en forma de pastillas se utilizan en pacientes con más del 10% de la superficie corporal afectada o con enfermedad grave, independientemente del porcentaje de afectación.

También es posible un tratamiento sistémico con retinoides. Estos compuestos atacan al proceso de engrosamiento de la piel, favoreciendo el normal crecimiento de las células de la piel y de la mucosa.

Mujeres en edad fértil deberían evitar estos compuestos y están totalmente contraindicados en el embarazo. Si el uso de los retinoides fuera preciso en la mujer en edad fértil se debe usar un adecuado método anticonceptivo.

Los medicamentos que deprimen el sistema inmunitario son especialmente útiles en los casos graves. A estos fármacos inmunosupresores pertenecen el metotrexato y la ciclosporina. Así, el metotrexato es el tratamiento básico de la artritis psoriásica, ya que impide la destrucción de la articulación y la minusvalía que esto conlleva. Estos medicamentos tienen el inconveniente de tener importantes efectos adversos. Su uso debe ser monitorizado por el médico de forma estrecha.

Fototerapia

La fototerapia es un tratamiento efectivo en el tratamiento de la psoriasis que debe de ser indicada por el dermatólogo. Se utiliza en casos de amplia extensión de la enfermedad, especialmente en miembros y tronco. Es importante un control estricto en la exposición a la radiación para prevenir efectos secundarios indeseables como melanoma u otras neoplasias dermatológicas.

La fotoquimioterapia con PUVA (terapia psoraleno UV-A) también es uno de los tratamientos utilizados en esta patología, donde se combina la radiación con un fotosensibilizador. Antes de exponerse a la radiación el paciente toma psoraleno, que es un fotosensibilizador o lo añade al agua de baño. De este modo los rayos UV hacen mucho más efecto en la piel, pudiendo disminuir considerablemente la dosis de radiación UVA. Esto es positivo, dado que cuanto menor sea la dosis de rayos UV menos se dañará la piel y la posibilidad de cáncer de piel se reduce. El psoraleno se une al ADN de las células. La luz UV actúa mejor y bloquea la división celular.

Tratamiento biológico

Así se llama a los productos que influyen en la comunicación entre las células del sistema inmune. Fundamentalmente, hacen dos cosas. Por una parte, disminuyen el efecto del factor de necrosis tumoral TNF alfa, que es una citocina que producen diversas células de nuestro cuerpo y que aumenta los síntomas inflamatorios. Por otra, el tratamiento biológico induce la apoptosis (muerte celular) de linfocitos que se encuentran anormalmente activados. Generalmente se crean por ingeniería genética y son idénticas a las biomoléculas del propio cuerpo.

Uno de los derivados de este grupo es el etarnecept. Está aprobado para su uso en el tratamiento de psoriasis vulgar y de la artritis psoriásica. Etarnecept puede ser usado sólo o en combinación con otros tratamientos, cuando éstos no son suficientes. Como tratamiento de base se suele emplear el metotrexato.

Otros productos aprobados en España son infliximab, adalimumab para el tratamiento de la artritis psoriásica.

Hasta el 2009 se usó el efalizumab para adultos con psoriasis en placas moderado a severo, cuando otros tratamientos fracasaban o estaban contraindicados.Los investigadores observaron en pacientes que lo usaron de forma prolongada enfermedades cerebrales. Por este motivo la Agencia Europea del Medicamento EMEA recomendó no prescribirlo y posteriormente se retiró del mercado.

Cuidado de la piel

Un esmerado cuidado de la piel siempre es un paso importante en el tratamiento de la psoriasis. Ayuda, no sólo a recuperar la función de barrera de la piel, sino que también impide que la piel se deshidrate, lo que puede provocar un nuevo brote.

En los pacientes con psoriasis la piel sufre en mayor o menor medida de deshidratación. Si la piel es tendente a ser grasa se deben usar cremas o lociones con un bajo contenido en grasa y mayor proporción de agua. Las pomadas que contienen más grasa y menos agua se deben aplicar en la piel seca y deshidratada. Se puede aplicar la frase: de mojado sobre mojado y seco sobre seco.

Para la higiene se recomiendan productos neutros con sustancias hidratantes. Los productos como la urea que aporta hidratación, glicerina, ácido hialurónico, vitamina E o el colágeno son los más recomendados. Evite los largos baños o el agua muy caliente, ambas cosas pueden deshidratar su piel. Los aceites de baño y los productos hidratantes para el baño devuelven a la piel su tersura. Tras el baño o la ducha no se frote con la toalla sino procure secarse con suaves golpecitos de la toalla, ya que el frotado puede irritar la piel formando nuevas placas.


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