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Piedras en la vesícula (cólico biliar, litiasis biliar): carencia de ácidos biliares

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

La litiasis biliar también se puede desarrollar por una carencia de ácidos biliares o una reducción en la formación de los mismos. Dichos ácidos mantienen el colesterol diluido y evitan que éste se sature. Una vez digeridas las grasas, el intestino reabsorbe los ácidos biliares. Únicamente, se pierde el 5% en las heces y el 95% restante regresa al hígado. De este modo, los ácidos biliares circulan en la llamada circulación enterohepática, entre el intestino y el hígado. Las enfermedades inflamatorias del intestino, por ejemplo, la enfermedad de Crohn o las extirpaciones parciales del intestino, dificultan que el intestino reabsorba los ácidos biliares, de modo que éstos se pierden en la defecación con las heces. Dado que el hígado no puede contrarrestar esta pérdida, se disminuye el índice de los ácidos biliares de la bilis.

Exceso de bilirrubina

Normalmente, los cálculos pigmentarios se forman por el exceso de bilirrubina en la bilis. Este colorante biliar de color rojo-anaranjado, resultante de la degradación de la hemoglobina de los glóbulos rojos, se expulsa a través de la bilis al intestino. Esto ocurre en todas las enfermedades en las que haya una ruptura intensa de glóbulos rojos e incitan la producción de la bilirrubina. Asimismo, las enfermedades hepáticas, congénitas o heredadas, provocan un trastorno metabólico de la bilirrubina, cuya consecuencia es la formación de cálculos pigmentarios con lo que como esta no se metaboliza aumenta su concentración en sangre y en los jugos biliares y favorece el riesgo de litiasis biliar. De igual modo, las patologías que obstruyen el paso de la bilis en la vesícula biliar, o aquellas infecciones de los conductos biliares por bacterias o parásitos, representan factores de riesgo en la formación de cálculos biliares.





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