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Infección del oído medio (otitis media)

Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero

Una infección del oído medio (otitis media) es una enfermedad aguda del oído, frecuentemente causada por bacterias, pero que también puede estar ocasionada por virus. Es más común en los niños, tanto lactantes como niños pequeños. Los síntomas de la otitis media son dolor de oído, disminución de la audición, fiebre y malestar general.

En el curso de la inflamación del oído medio puede perforarse la membrana timpánica, haciendo que el dolor disminuya de repente. El pus se drena hacia el exterior a través del canal auditivo externo. Si la inflamación llega a los huesos adyacentes, concretamente a la apófisis mastoidea, puede causar mastoiditis. En caso de mastoiditis estaríamos ante una urgencia otorrinolaringológica, que requeriría drenaje quirúrgico del pus localizado en la mastoides. Las otitis medias crónicas, al igual que las agudas, pueden cursar con secuelas timpánicas, como las perforaciones, entre otras.

El tratamiento de la otitis media aguda suele llevarse a cabo mediante antibióticos (especialmente en niños menores de dos años), gotas nasales descongestivas, analgésicos y aplicación directa de calor al oído (por ejemplo, con luz roja). Estas medidas suelen disminuir los síntomas de la otitis media en pocos días.

Generalmente, el pronóstico de la otitis media es bueno y los daños permanentes son raros.

Definición

Una infección del oído medio (otitis media) es una enfermedad repentina del oído, que se inicia con dolores punzantes en uno o ambos oídos, palpitaciones en los oídos, mareos y fiebre. En la mayoría de los casos, las infecciones del oído medio son causadas por bacterias, y a veces también por virus. La otitis media aparece con más frecuencia en niños y bebés.

El oído medio es una cavidad llena de aire separada del conducto auditivo externo por la membrana del tímpano. En dicha cavidad se encuentran los tres huesecillos (martillo, yunque y estribo) que transmiten las ondas sonoras hacia el oído interno.

A través de la trompa de Eustaquio (tuba auditiva Eustachii), el oído medio está conectado con la parte posterior de la garganta y se ventila a través de la misma. En el resfriado, los agentes patógenos de la nariz y la garganta pueden ascender por la trompa de Eustaquio hasta el oído medio y causar una infección de oído.

La infección del oído medio en los niños es una causa común del dolor de oídos. Los lactantes y niños pequeños son los más afectados, porque su trompa de Eustaquio es muy corta y está más horizontalizada que en los adultos, cosa que se modifica con el crecimiento del niño. Una obstrucción nasal, por ejemplo, y los tumores benignos de la mucosat (pólipos), también aumentan el riesgo de inflamación del oído medio. En estos casos, por lo general, la ventilación del oído medio es deficitaria, por lo que se favorece la acumulación de mucosidad dentro del oído medio y su consiguiente infección.

Causas

La infección del oído medio (otitis media) puede tener diversas causas. Suelen ser especialmente las bacterias, y con menor frecuencia los virus, que suelen ser virus de la gripe y similares, como los que causan los resfriados. Las bacterias (como neumococos, estreptococos-A, Haemophilus influenzae) son la causa principal. Las bacterias del género estafilococos también pueden causar una otitis media especialmente en los lactantes.

El desencadenante más frecuente, son los resfriados o las infecciones gripales, donde la inflamación de la nariz y la garganta disminuye la ventilación del oído medio y favorece la acumulación de mucosidad dentro de ésta, aumentando el riesgo de que dicho moco se infecte y aparezca una otitis media aguda. Menos frecuentemente, los gérmenes pueden atravesar un defecto o lesión del tímpano y llegar directamente hasta el oído medio. Asimismo, un desplazamiento de virus o bacterias a la sangre (diseminación hematógena) como parte de una enfermedad sistémica (fiebre escarlatina, por ejemplo) puede ser causa de una infección de oído.

Una inflamación del cuello puede obstaculizar la ventilación entre el oído medio y la garganta e impedir el paso de fluidos. Las anomalías congénitas de la faringe en los niños (como paladar hendido) también pueden favorecer la infección del oído medio.

Una inflamación crónica del oído medio puede deberse a la obstrucción de las fosas nasales por pólipos, por ejemplo.

Síntomas

En la inflamación del oído medio (otitis media) en forma aguda y crónica se presentan diferentes síntomas. La otitis media aguda suele comenzar repentinamente con dolores de oídos punzantes en uno o en ambos lados, palpitaciones en los oídos, mareos y fiebre.

La respuesta inmunitaria del cuerpo contra los virus o bacterias se manifiesta, además de por dolores, por enrojecimiento, calor e hinchazón de la piel o la mucosa. En una inflamación del oído medio a menudo se hincha el pasaje de conexión o trompa entre el oído medio y la garganta. Como resultado, la mucosidad y el líquido no se pueden drenar, y se acumulan en el oído medio. Si la presión del oído medio se hace demasiado grande, el tímpano se puede desgarrar, el líquido sale hacia fuera y el oído se vacía de pus. Entonces, el dolor cesa de repente.

En la infección del oído medio otros síntomas que pueden aparecer son una sensación general de malestar, disminución de la audición y dolores de cabeza. Los bebés afectados están inquietos, llorones, beben mal y se tocan a menudo la oreja (presión del oído).

Una inflamación crónica del oído medio se manifiesta por disminución de la audición, ruidos en el oído (acúfenos), excreción de líquido persistente (secreción otorrea) por la oreja y riesgo de proliferación de tejido inflamado (colesteatoma).

Diagnóstico

La otitis media requiere un diagnóstico preciso efectuado por un médico. El diagnóstico de la otitis media se realiza por medio de las molestias típicas. El médico especialista en oído, nariz y garganta (otorrinolaringólogo) confirma el diagnóstico con ayuda de un instrumento específico para los oídos (otoscopia), con el que examina el tímpano mediante un embudo para el oído.

Un tímpano sano es de color nacarado, brillante y ligeramente transparente. Tiene una superficie lisa y se mueve fácilmente. Si el otorrinolaringólogo descubre con la otoscopia signos de inflamación, esto indica que nos encontraríamos ante una infección del oído medio. El diagnóstico es seguro si hay signos típicos de inflamación, algún enrojecimiento y abombamiento del tímpano. El tímpano también puede estar más grueso o presentar formación de ampollas. A veces hay incluso un agujero en el tímpano (perforación) con salida de líquido. En una infección del oído medio, el médico a veces también comprueba las propiedades de la membrana del tímpano y del oído medio con la llamada timpanometría para obtener el diagnóstico. Una prueba de audición indica también si hay problemas de audición.

Tratamiento

Si hay una infección del oído medio (otitis media), el tratamiento suele llevarse a cabo con antibióticos si se sospecha que hay infección bacteriana. Los antibióticos no son útiles en todos los casos, ya que pueden causar efectos secundarios leves, como diarrea, y promover la resistencia de las bacterias. Si las bacterias son resistentes a los antibióticos, se dificulta el tratamiento. El médico receta antibióticos, por lo tanto, especialmente a los niños menores de dos años cuando los dos oídos están inflamados y/o hay secreción purulenta del oído. Cuando la infección se propaga, también se recomienda la administración de antibióticos.

En determinados casos, la inflamación del oído medio se cura de forma espontánea y sin más complicaciones. Una visita al médico es necesaria en cualquier caso, ya que el médico puede evaluar el curso de la infección y decidir el tratamiento adecuado.

Hay varios medicamentos y tratamientos útiles para tratar la infección del oído medio. Las gotas nasales descongestivas favorecen la salida de líquido y facilitan la ventilación del oído medio. Por el contrario, con una infección del oído medio las gotas para el oído son un tratamiento menos eficaz, debido a que no llegan al oído medio, a no ser que el tímpano se encuentre perforado. Los analgésicos y el tratamiento térmico (por ejemplo, con luz roja) alivian las molestias.

Cuando el tímpano se abulta y se tensa o se producen complicaciones, se debe abrir mediante una operación (llamada paracentesis). El otorrinolaringólogo realiza este procedimiento bajo anestesia local o, en niños, bajo anestesia general.

Los daños del tímpano en la otitis media aguda suelen curarse espontáneamente. Una inflamación crónica del oído medio y la supuración ósea crónica resultante, llamada otitis media crónica con o sin colesteatoma, requiere frecuentemente cirugía. El médico cierra la zona dañada del tímpano con un injerto de tejido (injerto de fascia temporal).

Si la inflamación se ha extendido a los huesos adyacentes (mastoiditis), es necesaria una operación inmediata para eliminar las áreas inflamadas y el pus acumulado.

Remedios caseros para la otitis media

En la otitis del oído medio los remedios caseros pueden complementar un tratamiento. A menudo ayudan a aliviar los síntomas, pero no son un sustituto del tratamiento médico para la otitis media aguda o crónica. Como remedio casero son conocidas la manzanilla o la piel de cebolla. Con trozos de cebolla o con hojas de manzanilla se llena un saco de tela fina que se aplica en la oreja. Se fijan con una toalla caliente o una gorra.

Para aliviar las molestias de una otitis media dolorosa es útil el remedio casero del tratamiento con calor, por ejemplo, con una lámpara de luz roja. Si una otitis media provoca fiebre alta, se puede usar una compresa como remedio casero inmediato para disminuir la temperatura corporal. Sin embargo, en este caso es absolutamente necesario acudir a un médico. Cualquier otitis media requiere tratamiento médico.

Evolución

Complicaciones

Una otitis media puede conducir a complicaciones durante su evolución. La otitis media aguda (otitis media) normalmente se suele curar en una semana. Si no es así, existen dos posibilidades o resistencia al tratamiento antibiótico utilizado o sospecha de que la inflamación se haya extendido al hueso detrás de la oreja, llamado mastoides, y haya provocado una mastoiditis en la que el pus alcanza a las cavidades llenas de aire del apéndice óseo. Sin tratamiento adecuado, esta inflamación de la mastoides puede extenderse aún más. Si hay complicaciones puede tener lugar inflamación de las meninges (meningitis) o una inflamación del oído interno (laberintitis) con vértigo o vómitos.

En el curso de una otitis media puede producirse una rotura del tímpano (perforación), fluyendo pus del oído (supuración) y el dolor de oído mejora de repente.

Pronóstico

Normalmente, una otitis media tiene buen pronóstico. Es importante, sin embargo, consultar a un otorrinolaringólogo si hay dolor de oído u otros signos. A pesar del tratamiento precoz los síntomas pueden durar entre 2 y 3 días pero la inflamación del oído medio (otitis media) se cura completamente en la mayoría de los casos.

Los cambios que obstruyen la respiración nasal, si no se detectan y remedian bien, pueden, sin embargo, causar una inflamación crónica del oído medio y provocar ruidos en el oído y dificultad de la audición. En este caso también puede ser necesaria la cirugía. La mastoiditis es una complicación peligrosa, pero por lo general se cura sin secuelas con la cirugía oportuna.

Prevención

La inflamación aguda del oído medio (otitis media) no se puede prevenir. Los niños son particularmente vulnerables a la infección. Pero es importante consultar con un médico si se presentan síntomas de infección del oído medio como, por ejemplo, dolor de oído. Con un tratamiento precoz se pueden remediar la mayoría de los casos de otitis media crónica y sus consecuencias.

Fuentes

Lecciones de Otorrinolaringología aplicada; C.M. Pérez, J. M. Algarra; 2ª ed. 2006; Glosa.

Guía Básica de Estudio; D. Gómez et al; 2000; Díaz Santos.

Otitis media en lactantes y niños; Charles D. Bluestone, Jerome O Klein; 2000; Panamericana.

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