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Osteomielitis (infección de la médula ósea): evolución

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Una osteomielitis (infección de la médula ósea) puede evolucionar y convertirse en crónica o aguda, con diferentes manifestaciones de gravedad. La osteomielitis aguda muestra generalmente una evolución súbita y virulenta con marcados síntomas generales de la enfermedad. La osteomielitis crónica suele transcurrir de forma bastante variable, de esta manera, puede volver a manifestarse la infección ósea tras largo tiempo de inactividad, mostrando todos los síntomas de una infección aguda de la médula ósea.

Osteomielitis endógena (infección de la médula ósea)

La osteomielitis (infección de la médula ósea) endógena, cuyo patógeno se ha introducido a través de la sangre en la médula ósea puede evolucionar de diferentes formas. Es recomendable someterse a tiempo a exploraciones para determinar el diagnóstico ya que la evolución y las consecuencias de una osteomielitis endógena dependen de un tratamiento rápido.

Así, con un pronto diagnóstico y el subsiguiente tratamiento, la osteomielitis aguda endógena se puede curar sin dejar secuelas. Los adultos deben prestar especial atención, ya que la infección de la médula ósea puede volverse crónica. Además, puede estar ligada a importantes procesos de modificaciones en el hueso que podría dar lugar a una anemia o a la pérdida de elasticidad del hueso y con ello aumentar el riesgo de una rotura ósea, por ejemplo. Las infecciones óseas crónicas no suelen reaccionar al tratamiento, causan brotes agudos y tienden a reproducirse nuevamente. La osteomielitis endógena deriva en crónica aproximadamente en un 10% de los casos.

En lactantes y niños pequeños, una osteomielitis endógena aguda suele dar lugar a daños permanentes en la zona de crecimiento del hueso (metáfisis). Si sigue evolucionando puede ocasionar graves trastornos en el crecimiento y la zona afectada queda malformada y acortada. Además, tanto en el caso de niños como de adultos, la infección de la médula ósea puede extenderse hacia la articulación vecina provocando ahí graves daños. Otra complicación más de la osteomielitis endógena es el envenenamiento de la sangre (sepsis).





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