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Obesidad: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (13 de Octubre de 2016)

En caso de obesidad o sobrepeso es aconsejable, independientemente de la edad de la persona, que el tratamiento se componga de dieta, ejercicio físico y terapia conductual. En casos de obesidad de especial dificultad, se recomienda los tratamientos específicos bajo condiciones estacionarias o en centros de rehabilitación apropiados. También se recomiendan los grupos de autoayuda o las dietas bajo supervisión médica. Bajo circunstancias especiales sería aconsejable el tratamiento con medicamentos o una intervención quirúrgica.

Para perder peso en el tratamiento de la obesidad o el sobrepeso es recomendable consumir diariamente entre 500 y 800 kilocalorías (kcal) menos de energía de la que el cuerpo necesita. Para alcanzar este déficit de energía, es aconsejable una dieta equilibrada sobre todo pobre en grasas, rica en fibras y almidón. En esta alimentación es importante, sobre todo, el consumo de frutas, verduras y productos integrales. Para ello, es importante también calcular la cantidad de energía de las bebidas, evitando bebidas con calorías vacías como los refrescos, bebidas alcohólicas o bebidas energéticas. Si se decide por alimentos pobres en grasas y, al mismo tiempo, aumenta la actividad física, puede disminuir su peso en un plazo de 12 a 24 semanas en alrededor de 0,3 y 1 kilo por semana.

Las dietas alimenticias con poco aporte energético (800 a 1.200 kcal/día), por ejemplo, las dietas de fórmula, posibilitan una alta pérdida de peso en poco tiempo. Son recomendables, sobre todo, en caso de fuerte sobrepeso, cuando se debe perder peso a corto plazo por motivos médicos (por ejemplo, antes de una operación). Como debido al fuerte déficit energético pueden aparecer efectos secundarios, una alimentación con un aporte calórico muy bajo no es un tratamiento aconsejable a largo plazo para la obesidad o el sobrepeso, como mucho, durante doce semanas y bajo estricta supervisión médica. Además, se debe controlar la cantidad de líquido diaria de 2,5 litros. Otra posibilidad para disminuir a corto plazo el peso la constituye una alimentación rica en proteínas.

Las dietas basadas en un único alimento como la dieta de la piña o la alcachofa o dietas que restringen los hidratos de carbono como la dieta Atkins o incluso el ayuno esconden riesgos médicos y no son recomendables para el tratamiento del sobrepeso o la obesidad. Después de haber alcanzado el peso deseado, para el éxito a largo plazo del tratamiento de la obesidad o el sobrepeso, es importante mantener una alimentación equilibrada. Como el consumo energético del cuerpo se reduce al disminuir de peso, volver a la alimentación anterior suele provocar, junto con otros factores (sedentarismo, ansiedad, depresión), un nuevo aumento de peso (el denominado efecto yoyó).

Ejercicio físico 

En caso de obesidad y sobrepeso, el ejercicio es fundamental para el éxito del tratamiento: la actividad física aumenta el consumo energético y, por ello, es un factor decisivo en caso de sobrepeso para reducir el peso o estabilizarlo. Para disminuir el peso es necesario un consumo energético adicional de al menos 2.500 kilocalorías (kcal) por semana. Para el tratamiento del sobrepeso se recomiendan al menos cinco horas de movimiento físico por semana, adicionales a las actividades habituales. El movimiento es especialmente apropiado para mantener la estabilidad de un peso que se ha reducido. Para ello es aconsejable entre tres y cinco horas de movimiento por semana.

Terapia conductual

En caso de obesidad y sobrepeso junto al cambio de la alimentación y el ejercicio también es importante una terapia conductual. En la mayoría de los casos, para que el tratamiento tenga éxito, no basta con el cambio de la dieta. Para poder mantener estable el peso a largo plazo, en muchos casos es necesario el cambio de los hábitos diarios, sobre todo los hábitos alimenticios. Una medida importante en el tratamiento conductual en la obesidad o sobrepeso es aprender a comer lentamente y con tranquilidad. Muchas personas con sobrepeso comen demasiado deprisa, de manera que la sensación de saciedad aparece cuando ya han comido más de lo realmente necesario. También la observación del propio comportamiento al comer y al beber, por ejemplo, en forma de un diario de alimentación puede ser muy útil en el tratamiento. Así, es posible averiguar qué factores provocan trastornos alimenticios, por ejemplo, desencadenantes de ataques de hambre. La comida controlada, es decir, no comer de pasada o leer el periódico mientras se come, puede contribuir a evitar dichos desencadenantes en el futuro.

Tratamiento con medicamentos

En casos de obesidad (índice de masa corporal (IMC) de más de 30) que no se resuelven con cambios en los patrones de alimentación y del estilo de vida, puede ser necesario complementar el tratamiento con medicamentos que favorecen la pérdida de peso. Este tratamiento con medicamentos solo se recomienda durante un largo periodo de tiempo cuando en las primeras cuatro semanas se logra una pérdida de peso de al menos dos kilos.

Liraglutida 3.0 mg

Liraglutida 3.0 mg es un nuevo medicamento disponible para personas con obesidad (un índice de masa corporal de 30 o más) o con sobrepeso (con un IMC de entre 27 y 30) y que presentan, además, complicaciones relacionadas con el peso, como diabetes, niveles de grasa anormalmente altos en sangre, hipertensión o apnea obstructiva del sueño

Esta nueva terapia de primera línea, interviene en los mecanismos de control del apetito, aumentando así la sensación de saciedad y ralentizando el vaciado del estómago, por lo que logra finalmente reducir el hambre y la pérdida de peso. Sin embargo, este fármaco solo funciona junto con un programa dietético, ejercicio físico y motivación psicológica. Liraglutida 3 mg también ha demostrado tener efectos positivos sobre otros factores de riesgo concomitantes con la obesidad: baja la glucosa en sangre, aumenta el colesterol HDL, disminuye los triglicéridos y el LDL, ayuda a mejorar la apnea o el perfil lipídico.

Liraglutida 3.0 solo se puede dispensar con receta médica. El medicamento se administra mediante inyección subcutánea en el muslo, la parte superior del brazo o el abdomen una vez al día, preferiblemente siempre a la misma hora. La dosis inicial es de 0,6 mg al día. Está dosis se aumenta posteriormente en 0,6 mg cada semana hasta un máximo de 3,0 mg al día. El médico evalúa la necesidad de continuar con el tratamiento una vez al año. 

La liraglutida es un análogo del GLP-1, ya autorizado en la Unión Europea a dosis bajas (hasta 1,8 mg al día) para el tratamiento de la diabetes tipo II. El GLP-1 es una hormona natural del organismo que se secreta en el intestino delgado en respuesta a la ingesta de alimentos y que regula el apetito. Sin embargo, esta hormona desaparece en la sangre a gran velocidad, por lo se ha creado el agonista liraglutida, que permanece más tiempo en la sangre y permite mantener la sensación de saciedad por más tiempo.

Los efectos secundarios de un tratamiento con liraglutida 3.0 incluyen náuseas, vómitos, malestar abdominal, diarrea y estreñimiento.

Orlistat

El orlistat, medicamento permitido en el tratamiento de la obesidad inhibe la acción de la enzima lipasa, que es responsable de la descomposición de las grasas (triglicéridos) a nivel intestinal. Sin esta descomposición, el cuerpo no puede absorber y utilizar los triglicéridos. La ingesta de orlistat reduce la absorción de grasa en un 30%. Esta reducción es la deseada, ya que es necesario absorber una determinada cantidad de grasa. El medicamento posibilita una reducción adicional de peso de entre tres y cuatro kilos y no sustituye una terapia alimenticia y de kinesioterapia a largo plazo. Efectos secundarios frecuentes del orlistat son defecaciones blandas, aumento de los retortijones, gases y esteatorrea. Entre un 5 y un 15% de personas que ingieren el medicamento, disminuyen la absorción de vitaminas solubles en grasa como la vitamina A y K. No es aconsejable un tratamiento de obesidad o sobrepeso con orlistat superior a dos años, ya que se desconocen los efectos secundarios a largo plazo.

Inhibidor del apetito

En el mercado existen numerosos inhibidores del apetito que están indicados para perder peso. Estos fármacos siempre se tienen que utilizar bajo supervisión médica y como parte de un tratamiento integral. La eficacia de los inhibidores del apetito recae, esencialmente, en el principio de la saciedad. La eficacia de este medicamento para adelgazar es, sin embargo, discutida en muchos casos. Estos fármacos pueden provocar efectos secundarios peligrosos para la salud.

Tratamiento quirúrgico

En el tratamiento de la obesidad severa se pueden considerar medidas quirúrgicas cuando el resto de tratamientos no han surtido efecto. Además, se tienen que dar las siguientes condiciones según la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO):

  • Pacientes con IMC mayor o igual a 40 kg/m2.
  • Pacientes con IMC mayor o igual a 35 kg/m2 si el paciente presenta comorbilidades de alto riesgo, como alteraciones cardiopulmonares (apnea obstructiva del sueño, síndrome de Pickwick y cardiopatía relacionada con la obesidad) o diabetes mellitus. Otras indicaciones en este grupo incluyen a los pacientes con problemas físicos que interfieren en su calidad de vida, como en casos de enfermedad osteoarticular, problemas con el tamaño del cuerpo que imposibilita o interfiere gravemente con el empleo y la deambulación).
  • Riesgo quirúrgico aceptable según la evaluación médica.
  • Edad entre 16 y 65 años.
  • Ausencia de enfermedad psiquiátrica grave y de hábitos tóxicos.
  • Obesidad mantenida durante 5 años.
  • Fracaso repetido de programas conservadores de pérdida de peso.
  • Ausencia de enfermedades endocrinas responsables de la obesidad como
  • Consentimiento informado y asunción del riesgo quirúrgico.
  • Capacidad de compromiso para asistir a las visitas de control postquirúrgico y
  • capacidad para seguir estrictamente las pautas nutricionales que se prescriban.

No existe un límite de edad para someterse a estas intervenciones. Sin embargo, en jóvenes menores de 18 años solo se realiza una operación como tratamiento de la obesidad en casos absolutamente excepcionales.

La operación más común es la reducción de estómago, por ejemplo, mediante una banda gástrica adecuada. Esta reducción provoca que después de la operación solo se puedan tomar pequeñas porciones de alimento. En caso de sobrepeso extremadamente alto (IMC superior a 55 kg/m2) existe, además de la reducción del estómago, la posibilidad de reducir el intestino delgado (bypass gástrico). Esto conlleva una reducción del tramo en el que el cuerpo puede absorber (reabsorber) los nutrientes de los alimentos. De esta forma se disminuye la proporción de alimento que el cuerpo puede utilizar.

Junto al riesgo quirúrgico se ha de pensar que el cambio que se efectúa en el aparato digestivo no se puede deshacer, en muchos casos, lo que en parte origina consecuencias importantes a largo plazo. Entre otros, el tratamiento quirúrgico de la obesidad mediante una reducción de estómago o un bypass gástrico puede desencadenar los siguientes trastornos: trastornos en la absorción de vitaminas solubles en grasa, grasa y albúmina, trastornos del equilibrio de líquidos y del equilibrio de electrolitosdiarreas, esteatorrea, cálculos biliares y una alta absorción de oxalato con alto riesgo de cálculos renales. Por este motivo, las intervenciones solo se recomiendan en casos adecuadamente seleccionados, aunque cada vez esta cirugía es menos excepcional y más habitual.

El estómago se queda pequeño

La liposucción no se recomienda como medida en el tratamiento a largo plazo de la obesidad, ya que con ella solo es posible una disminución local de la cantidad de grasa.

Deshacerse de la molesta grasa abdominal

Todo tratamiento quirúrgico de la obesidad requiere el tratamiento posterior necesario a lo largo de varios años, para garantizar un éxito a largo plazo y poder reconocer o evitar a tiempo las complicaciones.


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