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Factores de riesgo

Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dra. María Isabel Pescador

Además de los agentes patógenos que provocan la neumonía, existen diversos factores de riesgo que desempeñan un papel importante en la aparición de esta enfermedad. Las personas con un sistema inmunitario deprimido tienen un riesgo superior de desarrollar una neumonía, ya que su cuerpo no se defiende de los organismos patógenos como bacterias y virus con la eficacia de uno sano. Entre las posibles causas del debilitamiento del sistema inmune se encuentran:

En aquellas personas que presentan uno o varios de estos factores de riesgo, existen patógenos no habituales que pueden desencadenar una neumonía. Estas causas atípicas son:

  • Hongos, por ejemplo, Pneumocystis carinii
  • Virus, por ejemeplo citomegalovirus, virus del herpes o virus varicela zóster
  • Micobacterias atípicas

Otras enfermedades de base o determinados factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de una persona de contraer una neumonía. Por ejemplo:

  • Tumores pulmonares (cáncer del pulmón)
  • Cuerpos extraños que llegan a las vías respiratorias: un cuerpo extraño puede obstruir un bronquio, con lo que los alveolos no reciben una ventilación suficiente y se crean las condiciones idóneas para que se asienten las bacterias. Una neumonía se puede provocar por aspiración.
  • Retención de secreciones: en las personas postradas en cama, se genera con frecuencia una congestión de líquido en la parte inferior de los pulmones. Esto dificulta la ventilación y la irrigación sanguínea, lo que permite que aniden gérmenes con facilidad.
  • Insuficiencia cardiaca del lado izquierdo del corazón (insuficiencia cardiaca izquierda): este trastorno provoca que se acumule sangre en el pulmón. La presión sanguínea aumenta en los vasos pulmonares y los daña. Como resultado se produce la llamada neumonía hipostática.
  • Embolia: Un coágulo (trombo) que se ha formado en un lugar del sistema sanguíneo, como por ejemplo en las venas de las piernas) se desprende y viaja por el torrente sanguíneo hasta los pulmones, donde bloquea el riego, aumentando por consiguiente el riesgo de padecer una neumonía.
  • Infecciones de las vías respiratorias: durante una gripe por ejemplo, las vías pulmonares se encuentran ya dañadas. En estos casos puede aparecer fácilmente una neumonía como infección secundaria.

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