Te encuentras en:

Página de inicio > Enfermedades > Mastitis (inflamación de la glándula mamaria)

Mastitis (inflamación de la glándula mamaria)

Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dra. María Isabel Pescador

La mastitis es la inflamación de la glándula mamaria. Hay múltiples causas que pueden provocar esta inflamación: puede aparecer durante la lactancia en forma de mastitis puerperal o en cualquier otro momento como mastitis no puerperal. Si la inflamación aparece en un recién nacido, los médicos hablan de mastitis neonatal.

Una mastitis aguda puede exteriorizarse mediante fiebre, dolor generalizado y sensación de tirantez en el pecho, así como enrojecimiento y sobrecalentamiento del mismo. Por lo general, solo se inflama uno de los pechos. Las causas de la mastitis suelen ser bacterias, principalmente el Staphylococcus aureus. En ocasiones, la producción masiva de la hormona prolactina (que estimula la producción de leche) o una alteración benigna del pecho (mastopatía) pueden ocasionar la inflamación de la glándula mamaria.

Para establecer el diagnóstico de la mastitis, el médico investiga con la paciente sobre sus molestias y palpa el pecho. Una ecografía puede apoyar el diagnóstico. A veces puede ser necesaria una mamografía para descartar un cáncer de mama inflamatorio.

El tipo de mastitis más frecuente es el que se produce durante la lactancia y se denomina mastitis puerperal. Las inflamaciones de la glándula mamaria fuera del periodo de lactancia son poco frecuentes y su evolución es a menudo crónica, es decir, la inflamación vuelve a recurrir una y otra vez. Si se trata de una simple mastitis no puerperal y no se ha formado ningún absceso (cavidades llenas de pus), el médico receta, entre otros, medicamentos contra la elevada producción de prolactina, antibióticos y antiinflamatorios (antiflogísticos). El enfriamiento del pecho y un sujetador adecuado que no oprima el pecho también pueden aliviar las molestias. Si se ha formado un absceso, el médico lo abre y elimina el pus.

La mastitis puede tener evoluciones muy diversas: aunque a veces la inflamación de la glándula mamaria se cura rápidamente, en otros casos hay mucho que hacer. No hay medidas para prevenir eficazmente la mastitis.

Definición

La mastitis es la inflamación de la glándula mamaria. Existen dos tipos: la inflamación durante el periodo de lactancia (la denominada mastitis puerperal) y la inflamación que se da fuera del puerperio (la mastitis no puerperal).

Incidencia

La mastitis que se da fuera del periodo de lactancia (mastitis no puerperal) es poco frecuente. Sin embargo, se da en dos grupos de edad con más frecuencia: la más común es entre las mujeres menores de 30 años, aunque también aparece en mujeres entre los 50 y los 60. Aproximadamente la mitad de las inflamaciones se producen por bacterias.

Causas

Existen numerosas causas posibles para la mastitis (inflamación de la glándula mamaria). Los expertos distinguen entre la inflamación de la glándula mamaria bacteriana (es decir, causada por gérmenes) y la no bacteriana. En una mastitis no bacteriana también puede desarrollarse de todos modos una bacteria si los gérmenes del tejido inflamado se activan y reproducen.

Inflamación bacteriana de la glándula mamaria

El principal causante de la mastitis bacteriana es el Staphylococcus aureus, aunque existen algunas infecciones mixtas con otros gérmenes que pueden influir. Los patógenos llegan al cuerpo, por ejemplo, por grietas en la piel del pezón.

Mastitis no bacteriana

La causa de una mastitis no bacteriana suele ser un aumento de la producción de secreción en el pecho. Si la secreción no puede fluir libremente, se acumula. El sistema de conductos de leche se ensancha y el líquido penetra en los tejidos conjuntivos colindantes. La secreción constituye un “cuerpo extraño” para los tejidos conjuntivos, por lo que provoca una reacción inflamatoria. Posteriormente, pequeñas bacterias pueden invadir tanto los conductos dañados como el foco inflamado y ocasionar así una mastitis bacteriana.

Las razones del aumento de secreción y su consiguiente almacenamiento en la inflamación de la glándula mamaria casi nunca se saben con certeza. A menudo las afectadas producen demasiada hormona prolactina. La mastopatía, una alteración benigna del pecho, puede provocar también una acumulación de secreción y, por lo tanto, una mastitis. En casos aislados, la tuberculosis o la actinomicosis pueden ser la causa de la mastitis.

Síntomas

Los síntomas que presenta la mastitis son los siguientes:

  • Fiebre
  • Dolor generalizado y sensación de tirantez
  • Enrojecimiento
  • Inflamación
  • Sobrecalentamiento de la mama

Los síntomas de la inflamación de la glándula mamaria fuera del período de lactancia (mastitis no puerperal) suelen ser menos agudos que los de una inflamación de la glándula mamaria en el período de lactancia (mastitis puerperal). Por eso, estas inflamaciones de la glándula mamaria tienden a repetirse (recidivas). En muy raras ocasiones se forman inflamaciones purulentas encapsuladas (abscesos), y en inflamaciones crónicas, las denominadas fístulas, es decir, conexiones que van desde los conductos de leche hacia fuera por la piel.

Diagnóstico

Por lo general, el médico puede diagnosticar la mastitis por la descripción de las molestias y la exploración táctil. Mediante una ecografía puede determinar con exactitud la inflamación del pecho.

Si el pezón (mamila) se ve más grande de lo normal o secreta líquido, el médico toma un frotis y lo analiza en busca de posibles patógenos. Además, mide la concentración de la hormona prolactina en la sangre. Si encuentra un aumento de prolactina en la sangre hay que buscar las causas (por ejemplo, trastornos en la tiroides o la ingesta de determinados medicamentos). Si las inflamaciones de la glándula mamaria son recurrentes, se necesita una mamografía para continuar con el diagnóstico y descartar un cáncer de mama (carcinoma mamario).

Tratamiento

El tratamiento de una primera inflamación de la glándula mamaria (mastitis) consiste en el enfriamiento del pecho (por ejemplo, con bolsas de hielo o compresas frías). Las afectadas deben llevar un sujetador adecuado que no les oprima el pecho. Según cuáles sean las causas, el médico receta a las mujeres que padecen mastitis un tratamiento con medicamentos que inhiban la producción de prolactina y, adicionalmente, antibióticos y antiinflamatorios (antiflogísticos).

Si se ha formado un absceso (inflamaciones purulentas encapsuladas), el médico lo abre en una pequeña cirugía y vacía el pus.

En los casos de focos inflamatorios crónicos, úlceras residuales de mastitis anteriores o fístulas, el tratamiento consiste en una pequeña cirugía. En las inflamaciones de las glándulas mamarias causadas por otras enfermedades (por ejemplo, mastopatía), se necesita tratar también dichas enfermedades de base.

Evolución

La evolución de la mastitis no es uniforme. Si aparece por primera vez, suele desaparecer por sí sola o se cura rápidamente con el tratamiento.

A veces se forma un absceso relleno de pus. Si este absceso está situado cerca de la parte trasera del pezón o directamente bajo la piel puede vaciarse por sí mismo en el sistema de conductos o expulsarse por la piel. Si son más grandes o más profundos, el médico debe abrirlos y vaciarlos para que no se formen fístulas. Las fístulas son conexiones a la piel o al sistema de conductos de leche por las que pueden infiltrarse bacterias en el tejido del seno.

En una mastitis fuera del período de lactancia (mastitis no puerperal), la evolución suele ser crónica, es decir, que las afectadas tienen que ser intervenidas una y otra vez.

Prevención

No hay ninguna medida para prevenir eficazmente la mastitis fuera del período de lactancia. Si una mamá sigue expulsando secreción mucho tiempo después del destete, es recomendable acudir al ginecólogo.

Fuentes

Embarazo y puerperio; FMC - Formación Médica Continuada en Atención Primaria, Volume 18, Supplement 2, April 2011, Pages 9-52.

Mastitis. Causas y manejo. Organización Mundial de la Salud. 2000.

Procesos inflamatorios benignos de la mama Juan Antonio Pérez, Luis Barrientos S, Enrique Henning L, Fernando Uherek P, Christian Salem Z, Carlos Schultz O y Patricio Hernández. Cuad. Cir 2000; 14: 70-79.

Onmeda International

Enlaces patrocinadosPublicidad

Aviso legal:

© 2014 Enfemenino.com - Todos los contenidos publicados en el portal de salud y medicina Onmeda.es tienen un carácter puramente informativo y no sustituyen en ningún caso la consulta médica o el asesoramiento profesional. Onmeda.es tampoco sugiere el autodiagnóstico y la automedicación. En caso de duda consulta nuestra sección de exención de responsabilidad.