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Lunares, manchas de nacimiento: definición

Autor: Redacción Onmeda (19. marzo 2012)

Los lunares (nevus) y las manchas de nacimiento les aparecen a casi todo el mundo y, por lo tanto, son los tumores benignos más frecuentes de la piel. Están formados por una acumulación de las denominadas células névicas. Estas células son precursoras a las que se encargan de fabricar el pigmento regular de la piel (melanocitos), aunque no se encargan de conseguir un tono regular. Las células névicas se agrupan en nidos en la piel, en donde producen la coloración. Esto se manifiesta en la piel en forma de lunares o manchas.

En la actualidad se cree que las células névicas provienen de unos precursores de los melanocitos alterados. Van a parar a la piel, bien en el feto o a lo largo de la vida, se multiplican y crean focos. El color lo adquieren a través de la melanina que contienen. La mayoría de los lunares surgen a lo largo de la vida (el 95%), experimentan diversas transformaciones y pueden involucionar más adelante. Sin embargo, las manchas de nacimiento pueden estar presentes ya desde el parto. A menudo se suelen usar los dos términos como sinónimos, mientras que el médico suele hablar de “células névicas” o “nevus”. En la Edad Media, los lunares en la piel se consideraban marcas de brujas.

Se pueden distinguir dos tipos principales de lunares o manchas de nacimiento: los adquiridos y los congénitos.





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